Estamos viendo en estas tomas inéditas de Jerome Mintz la gran curiosidad que siente Mintz por todo lo relacionado con las actividades del hombre. Especialmente aquellas de carácter tradicional y relacionadas con los recursos naturales.
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| Foto Mintz |
Tenemos constancia que al menos estuvo dos veces de descorche, una en Boyar donde se hizo muchas fotos y otra en el Alto del Alisoso donde grabó las escenas que hoy traigo al blog. Su padrino, el introductor en la cuadrilla fue su gran amigo Perico Montes de Oca que va a ser el que más aparezca en las escenas filmadas. La cuadrilla era muy numerosa, mucho más que las actuales. Hemos podido reconocer además a Chano Cornejo que le realiza impresionantes primeros planos, a José María Castro, Alonso Castro, Antonio de Alonso, Juan Romero, Reputo, Antonio Barberán, Jeromo Mateo “Palangana”, Cobelo, Juan Fogarín o Antonio Marchena. Trabajan a veces individualmente y otras, la mayoría, en collera. No utilizan como ahora escaleras, sino que con el hacha hacen escalones naturales que los conducen a los más alto del alcornoque, para en la retirada ir quitando esos escalones.
También Mintz fija su cámara en los recogedores de las planchas que las apilan para que luego los arrieros con los burros se lleven el corcho al patio para ser pesado. Mintz lo graba todo, no sólo el proceso de producción, sino también los descansos, las bicicletas, las motos y la comida que hay en el hato. Luego se detiene en el proceso de comida según el rito de cucharrá y paso atrás.
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| Foto Mintz |
En la actualidad se siguen descorchando el bosque de alcornoques, cada nueve años aproximadamente. En esencia es la misma técnica porque el relieve abrupto dificulta la mecanización, no obstante hay numerosos cambios. Como dice Agustín Coca: » La paletilla de metal no existía. solo había cabos de fresno. la procedencia del metal de las bocas eran otras las de entonces la apagaban los fragueros y hoy vienen de mejores calidades de otras hachas. las portuguesas son la mejores para las bocas. .. : hoy los guantes permiten que la mano no caliente y algunos ponen ya otras maderas de cabos. Otros cambios son que ya no hay comidas con lecturas por que no hay jatos ni quincenas…si te fijas los árboles están talados algunos ya no se talan -podan- los chaparros…La cuadrilla era más numerosa y había ancianos trabajando”
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| Foto Mintz |
Manolo Cepero se fija en las diferencias que hay en los medios de locomoción, antes iban al tajo andando, en bici o en moto como aparece en este documental, ahora hay grandes cuatro por cuatro. Dice J. M Vargas: “Ahora los cabos de las hachas son más largos al utilizar escaleras, el ritmo actual es mucho más intenso. Ahora un hombre puede sacar más de 40 quintales por día, pero es imprescindible la arboleda sana y buena, que con la seca cada día quedan menos alcornoques”.
Este es el gran peligro que cierne en la actualidad sobre nuestros alcornoques. La seca, una enfermedad que se transmite de unos a otros ejemplares no tiene un origen claro. Hay quien habla de la contaminación, de la lluvia ácida, de las hachas infectadas, del mismo descorche, de la escasa regeneración de los brotes porque se ha cambiado el pastoreo de las cabras por la presencia del venado… Lo cierto es que si no se toman medidas o se encuentran soluciones según los expertos puede desaparecer este tipo de bosque en un plazo de cincuenta años.
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| Foto Mintz |
Estamos ante la presencia de un documento con un gran valor histórico y antropológico. Que se conserven estos testimonios debe ser un estímulo para proseguir en la lucha de conservar nuestro rico patrimonio e imponer un paradigma que compatibilice el desarrollo económico con el respeto al medio ambiente.




