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| Fotografía Isabel Mateos y Andrés Barberán |
La puerta más monumental y grandiosa de todas las fotografías del catálogo y, seguramente, de todas las puertas del pueblo. Su carácter es doble: funcional y simbólico, prevaleciendo el segundo al tratarse de un edificio religioso. La entrada es el eje que separa el mundo profano del sagrado.
Al igual que el resto de la construcción, el estilo es ecléctico, imperando el neorrománico. Así, la puerta abocinada se resuelve con tres archivoltas mantenidas por sus respectivos capiteles, apoyados a su vez en cuatro basas en las que se grabaron los nombres de los principales donantes de la obra.
La puerta de madera la forman dos grandes hojas, que solo se abren en ocasiones especiales, y en ellas se han insertado dos postigos que facilitan el acceso. La estructura de la puerta consiste en tablones verticales, sujetos al bastidor mediante filas de clavos incrustados en el tablero, cuyas cabezas se rematan de forma artística. El umbral lo forman tres escalones de mármol.
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| Fotografía Jerome Mintz |
Por deformación profesional me interesa destacar que esta puerta no sólo ha sido testigo de los grandes acontecimientos de la historia de este pueblo, sino que también a través de ella se pueden explicarlos. Esta puerta sustituyó a la de la vieja ermita que estaba en este mismo sitio al menos de 1555. En 1915 cuando empezó la construcción de esta iglesia se convirtió en el elemento principal de ella, tanto cuando vinieron las diversas visitas como cuando se inauguró en junio de 1933. O cuando en 1936 Suárez Orellana no permitió que se quemara con el argumento de que el edificio se podía utilizar como almacén de trigo. En el franquismo continuó como eje de la vida del pueblo, por ejemplo en la celebración de las bodas de plata del padre Muriel, en las bodas, bautizos o entierros o incluso en las fiestas que no eran patronales. En la transición, aunque perdió importancia sigue teniendo centralidad, eso sí más esporádicamente, y continúa siendo testigo de las luchas que se producen por la ocupación del espacio público más importante del pueblo.
| Fotografía Gelán 1933 |
Pero además esta puerta nos sirve para explicar como la construcción de la iglesia fue el paso necesario para la consolidación del pueblo y como se hizo con la contribución de los grandes propietarios del momento y de la zona. Si nos detenemos en la portada y miramos detalladamente la base de las columnas jónicas observaremos inscritos una serie de nombres. Esos nombres nos sitúan en un contexto determinado, nos dan pistas de la estructura social de la época. De derecha a izquierda aparece Serafín Romeu, nombrado conde de Barbate por Alfonso XIII y propietario de las almadrabas de ese pueblo, fue noble, monárquico, liberal, empresario y político. El siguiente nombre que aparece es Pedro Armero, se trata de otro conde, el de Bustillo. Pedro Armero Manjón llegó a ser alcalde de Sevilla. Luego aparecen los nombres de Rafael Bernal y Josefa Pardo el primero fue la mano derecha de la segunda la gran propietaria del momento y la gran impulsora de la obra. Cecilia Cuvillo fue una mujer perteneciente a la nobleza del Puerto de Santa María que también aportó dinero, así como Joaquín María Enrile y Méndez de Sotomayor. Los Enrile fueron los dueños de la casa palacio en Medina del Llanete de Herederos, conocida como Cabeza de Toro, propiedad hasta los años 30 del siglo pasado, en que pasó a propiedad del Ayuntamiento y hoy es un espléndido Hotel, también eran propietarios de tierras en el pueblo, habiéndose quedado un cortijo con ese nombre. Estos seis van a ser los contribuyentes más importantes. Siempre que explico esta puerta me gusta decir que es muy curioso que tanto 1915 como 1933 son dos fechas importantes para la construcción de la iglesia como la desaparición del anarquismo. Al igual que recuerdo la queja amarga de Blas Infante, cuando vino en enero del 33 a Casas Viejas ante esta faraónica obra que estaban sufragando los grandes propietarios de la zona mientras que la mayoría de la población vivía en míseras chozas y casarones. La puerta más importante de Benalup-Casas Viejas no podía estar al margen del hilo conductor en la aparición y consolidación de este pueblo; el problema agrario. Una puerta que aunque se le nota el paso del tiempo conserva la prestancia que otorga tanto tiempo de relaciones con el poder.
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| Fotografía Raúl Casal |
Plaza Nuestra Señora del Socorro, s/n


