El primer gran apartado de este recorrido por finales de los años sesenta y principio de los setenta se lo vamos a dedicar a la vida cotidiana. Y dentro de ella a las vistas generales del pueblo y las calles.
Dos aspectos llaman poderosamente la atención, por un lado el estado de abandono y dejadez en el que se encuentran y por otro en la existencia de elementos anacrónicos, las chozas por ejemplo, con otros muy modernos, como los bloques de piso, dualismo propio de los procesos donde los cambios son muy rápidos. Nos vamos a centrar en el primero y el segundo lo dejaremos para el próximo post de esta serie.
De 1932 a 1966 la situación no había cambiado significativamente. Pero es que en 1978 las deficiencias son todavía importantes, como se puede observar en este cuplé de los “Segaores” donde se quejan del estado de las calles y de los equipamientos urbanos
Estamos “apañaos” en Benalup.
La mitad de las calles, no tienen luz.
y la culpa la tiene el Ayuntamiento
ya que nos acribillan con los impuestos.
Que nos pongan más luces, y menos cuentos.
Que arreglen las calles
y esto, ya es más serio
que da pena ver
como está el carril
que va al cementerio.
Solo se preocupan
de cobrar impuestos.
Y ya estamos hartos
de que nos toquen tanto los huesos
Vimos en la entrada anterior que los cambios acaecidos a finales de los sesenta y setenta no van a tener claras repercusiones en el Benalup de Sidonia hasta llegada la transición democrática a finales de los setenta y principios de los ochenta. Además del factor económico, hay que tener en cuenta el político, que también explica el escaso o nulo despegue benalupense en la década de los sesenta; la marginación, el aislamiento, la periferia en que lo situaba la dependencia política de Medina.
Cuando veo el abandono en que estás
hasta me dan ganas de llorar
porque te llevo en el corazón.
Es lo menos que se debe sentir
cuando se tiene por un honor
haber nacido dentro de ti.
Por eso estamos dispuestos a luchar
a ver si podemos conseguir
lo que otro no quiso terminar
(los Indios 1961)
La letrilla de los Indios, cuyo autor es Ángel Guillén, incide en dos aspectos: uno, la pena ante la situación de subdesarrollo y abandono; dos, la necesidad de seguir luchando por conseguir lo que para ellos traería la solución a estos problemas; la segregación. “El abandono en que estás” lo vamos a concretar en tres aspectos; el estado de las calles, la carencia de equipamiento urbano y la infravivienda. Si comparamos la situación en los años sesenta de estos tres aspectos con la que había en la segunda república concluimos que el avance fue escaso, por no escribir nulo. Y, pese a que en la década de los setenta se hicieron verdaderos esfuerzos en este sentido, no será hasta los ochenta cuando se hagan visibles los avances. En lo que respecta a los equipamientos urbanos habrá que esperar hasta los noventa para verlos implantarse progresivamente.
Si algún elemento reflejaba la situación de manera tajante y clara, ese era el estado de las calles . Salvo las del centro, en éstas dominaba la tierra, las madronas corrían por la mitad de ella, las que estaban empedradas, el piso lo tenían bastante deteriorado. Obviamente en temporada de lluvias este estado empeoraba. La calle Fuentes y San Elías que aparece en el vídeo es un claro ejemplo de ello o la entrada del pueblo por el este otro. Así lo decían los Indios en 1961.
Por las calles de mi pueblo
no se puede pasar
porque lloviendo un poquito
están hechas un barrizal
Con respectos a los equipamientos urbanos, nos valen las mismas características ya comentadas en relación a la situación de las calles. No había un centro médico, las consultas se realizaban en viviendas o locales particulares de los médicos, las aulas para impartir clases eran insuficientes, la enseñanza media no existía, el cementerio estaba en el mismo sitio que ya desde los tiempos de la república se había pedido que se cambiara (hay una escena en el vídeo que se ve nítidamente), los equipamientos culturales brillaban por su ausencia y un largo etcétera. El alcantarillado y la electricidad se incorporan a las viviendas en fecha bastante tardía y se hace de manera lenta y desigual. Una gran parte de las viviendas no va a contar hasta bien entrada la década de los setenta con este tipo de equipamientos. Sobre las viviendas irá la próxima entrada. Ahora me gustaría que me dieras tu opinión sobre el vídeo y si aparece algo o alguien que hayas conocido. A mí me llama mucho la atención la escena de las mujeres mayores en la calle San Elías o el hecho de la casa de María Camacho nos sirva para explicar el origen toponímico de este pueblo.




