Paul Preston en su libro «El gran manipulador», escribe que el legado del franquismo se puede concretar en:» Dos de los vestigios del franquismo son la corrupción dentro de la política municipal y el ambiente de crispación que proviene de tantos años de división deliberada del país de vencidos y vencedores.» Opina Preston que «el pacto para el olvido» sucrito tácitamente por las jerarquías españolas en la transición no ha cumplido sus objetivos, se ha visto superado y ahora los nietos de las víctimas quieren conocer su pasado y eso ha dado lugar a una contraofensiva en el bando conservador denominada revisionismo histórico, encabezada por Pio Moa y Cesar Vidal, con los altavoces de la COPE y El Mundo, acompañada de fenómenos como el de las esquelas en los periódicos de las víctimas del bando nacional«¿no será el legado más duradero de Franco el perpetuar la división de los españoles entre vencedores y vencidos?». Se preguntaba Prestón al final de su libro.
Cuando llegó a nuestro poder la traducción del libro de Mintz las coplas de carnaval…, desde el primer momento éramos conscientes de lo que aportaba este libro, del tesoro que contenía, de ese mapa del tiempo…, pero también de los inconvenientes que podía acarrear la publicación de un libro donde se describía la sociedad de benalup del segundo franquismo. Muchos amigos nos aconsejaron que no lo publicáramos y bien saben ellos que la mayor dificultad encontrada para su publicación no ha sido la económica (no solucionada todavía), sino el riesgo de molestar innecesariamente y más a amigos nuestros. Nadie nos ha reprochado nada y lo agradecemos, lo mismo que las palabras de ánimo y reconocimiento recogidas de otros. Esta mañana nos han dado un chute de adredalina. La decisión se tomó cuando pusimos a funcionar la balanza, dejamos claro que era de nuestra aportación y que de Mintz, intentamos mandar telegramas en el sentido de que lo último que nosotros deseábamos era hacer daño a nadie y convenimos en que aquello de que el conocimiento nos hacía libres, era algo más que una frase bonita de nuestra juventud. Por lo menos creemos que hemos aportado nuestro grano de arena para mostrar una visión, desde la barrera, de aquellos tiempos y que el legado de la democracia no sea perpetuar el legado del franquismo, a través del chisme, del miedo, de la mentira a medias, del fatalismo, de la pasividad, del pasotismo, del mirar para otro sitio… y todos esos mecanismos que siempre han servido para autocontrolarnos y guardar la viña.