A partir de cuatro documentos vamos a analizar el caciquismo en Casas Viejas a finales del siglo XIX y en qué condiciones tan especiales se daba en esta localidad. Se define el caciquismo como un sistema de dominación política de unos pocos; esto es, la oligarquía sobre unos muchos. Juan Pinto se lo definió a Mintz como «solo había la cosa de ser ellos».
Es propio de sistemas democráticos o pseudodemocráticos y, en las dictaduras, el caciquismo es de índole económico, social y cultural. Se da en sociedades rurales, pasivas, con poca cultura y mucho aislamiento. Por ello tuvo su máxima expresión en la Restauración (1875-1931) y se concretó a través de las elecciones.
Otra característica del cacique es que funciona como elemento de enlace entre los administrados y la Administración. Es quien otorga los favores que pueda dar la Administración a su red clientelar y esta, a cambio, da los votos al partido que cada elección convenga.
Se trata de una organización plenamente jerarquizada, que empieza por el Gobierno y termina en los caciques locales, pasando por el ministro de Gobernación, los diputados y los gobernadores civiles.
La red clientelar del cacique es básica para su funcionamiento. Así, una de sus leyes es «para mi enemigo la ley, para el amigo el favor». Políticamente, significa que el poder económico y político se concentra en unas reducidas élites, la oligarquía, que tiene una ramificación provincial, asidonense y casaviejeña.
Hemos visto otras veces cómo la desamortización consiguió fidelizar a los propietarios con el régimen liberal; y, en ese sentido, el sistema canovista es otro paso más en su consolidación.
Como afirma Diego Caro Canela en su Historia de Medina Sidonia, página 326:
El último escalón de este sistema caciquil era el control de los Ayuntamientos, como la instancia política más cercana a los ciudadanos y los procesos electorales, a la conveniencia del partido que las convocaba. Por esta razón, para estos caciques monárquicos el control del poder local resultaba vital y de ello se encargaba una élite política, que contaba con menores recursos económicos y políticos y que hacía realidad el intercambio de votos por favores. En ese sentido, no tenía nada de extraño que cada convocatoria electoral se viera acompañada por la dimisión o el cese de los Ayuntamientos que no ofrecían la debida «lealtad» al partido que «hacía» las elecciones o al cacique que mandaba en el distrito, como ocurrió con varias de las Corporaciones asidonenses de este periodo.Pero si en las elecciones al parlamento nacional, el turnismo, el pucherazo y el encasillamiento era la tónica general, el fraude aumentaba en las elecciones municipales. Lo más habitual era que se aplicará el artículo 29 de la ley electoral y no se celebrarán elecciones cuando sólo se presentaba una lista. Lo más común es que conservadores y liberales se pusieran de acuerdo en su lista de concejales y también a la hora de elegir el alcalde.
El primero de los cuatro documentos nos sirve para conocer las condiciones paupérrimas de los equipamientos de esta «aldea» que se había desarrollado al hilo del problema agrario en la situación de aislamiento y marginalidad.
En el Boletín Oficial de la provincia de Cádiz se publica la siguiente comunicación del Ayuntamiento de Medina:
Don Pedro Macanaz Palazón, primer Teniente de Alcalde en funciones de Alcalde esta ciudad. El Ayuntamiento de la misma, teniendo presente lo dispuesto por el Sr Gobernador civil de esta provincia […] ha acordado en sesión de 30 del anterior, declarar su término municipal un solo distrito, y este en cinco barrio e igual número de Colegios electorales, que se denominan.El 1.º, Ayuntamiento, cuya mesa electoral se establecerá en el piso bajo de sus Casas Consistoriales.El 2.º, Pósito, cuyo Colegio se instalará en la plata baja del referido establecimiento.El 3.º, Victoria baja, que se establecerá en la planta baja del Exconvento de la Victoria.El 4.º, Victoria alta, que así mismo se situará en el local de la Escuela de la Calle Marín, n.º 2.Y el 5.º, Casas Viejas, se situará, en la Choza de costumbre de la referida aldea.Medina Sidonia a 2 de enero de 1877
Pedro Macanaz. José de la Vega. Secretario
El dato de los equipamientos que poseía Casas Viejas en aquella época es muy significativo: Mientras en Medina la sede electoral se sitúa en edificios adecuados, en Casas Viejas se hace «en la Choza de costumbre».
En todo el campo español los equipamientos urbanos eran escasos y había amplias condiciones de miseria, que se radicalizaban en las zonas rurales marginales y aisladas, como era el caso de Casas Viejas.
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