Dentro de los periódicos que hay en la Biblioteca Nacional que hablan sobre los sucesos algunos recogen reflexiones y frases de algunos autores importantes. Me ha parecido interesante traer aquí alguna de ellas.
Escribe Pió Baroja en la revista blanca, de afiliación anarquista: «Los políticos quieren creer que la vida y las ideas están ya todas encerradas en sus redomas; que ellos les han puesto la etiqueta definitiva y que no hay otras. «Este específico debe estar en la farmacia en el ojo del boticario, y este otro, en el cajón de las hierbas»
Escribe Pió Baroja en la revista blanca, de afiliación anarquista: «Los políticos quieren creer que la vida y las ideas están ya todas encerradas en sus redomas; que ellos les han puesto la etiqueta definitiva y que no hay otras. «Este específico debe estar en la farmacia en el ojo del boticario, y este otro, en el cajón de las hierbas»
El pueblo no hace mucho caso de tales clasificaciones y marbetes; obra por intuición y siente su afecto u odio por lo que le impresiona, teniendo en cuenta más los motivos de obrar que los resultados.
Los españoles y España sienten todavía así: más humana que políticamente, más en hombre que en leguleyo; y aunque nuestros políticos palabreros y un poco mediocres crean que hechos como el de Casas Viejas de Medina Sidonia, de violencia, desacreditan a los españoles ante el mundo, muchos creemos que les acreditan como esforzados y como idealistas.
Si para algunos esto es culpa de la literatura, para otros -entre los cuales me cuente- es parte de su gloria.
Ahora, yo, si fuera andaluz y anarquista, pugnaría porque en los Sindicatos de la CNT quitaran de las paredes los retratos de algunos viejos barbudos vulgares, dogmáticos y pedestres, y pusieran, en cambio, la efigie de la muchacha anarquista, desconocida hasta hoy, en Casas Viejas.
Como los países militaristas tienen el culto al soldado desconocido, los libertarios
podrían tener el culto de la anarquista desconocida. Esta andaluza, admirable por lo brava, tiene el derecho de entrar en el patrón revolucionario clásico.
Pio Baroja. La Revista Blanca 15-2- 1933
Dice Julián Casaonava en el libro Cartografía de una soledad que se le hace a Ramón J. Sender en el 2001, en el centenario de su nacimiento lo siguiente: “A Casas Viejas viajó también Sender, después de la refriega, para levantar acta tanto de la decepción de quienes creían en la República como la inutilidad del sueño libertario…La Segunda República ya tenía su tragedia… Ese fue el origen de Viaje a la aldea del crimen (Documental de Casas Viejas), firmado en Madrid en febrero de 1933 y publicado por la Imprenta de Juan de Pueyo en Madrid al año siguiente. En el ejemplar dedicado a su familia, escribió: “La primera gran decepción para los que creíais en la República.” El mismo Ramón J. Sender escribe en 1952 en su novela el verdugo afable sobre estos sucesos: «De aquelllos hechos no era culpable un oficial de la guardia civil, ni un ministro, ni un gobierno. De hechos como aquellos era culpable la humanidad entera».
La maldición de Casas Viejas: Francisco Ascaso ya se encargó en 1933 de asignarle a toda la clase política la mayor de las responsabilidades: “Los espectros de los campesinos caídos en Casas Viejas rondarán eternamente alrededor de todos los políticos.”
En el Congreso se debatieron mociones de confianza al Gobierno, que por boca de su presidente se reafirmaba en la corrección de la actuación institucional. Dijo Azaña: “En Casas Viejas no ha ocurrido sino lo que tenía que ocurrir”.
Escibió Miguel Pérez Cordón: «Casas Viejas necesita hombres que digan la verdad»




