La segunda parte de los outtakes dedicados al carnaval está realizada con tomas de 1980. Está compuesta por tres partes diferenciadas. Una primera el carnaval en la calle, una segunda en la discoteca La Cueva y una tercera en las fiestas de la Yeguada. En todas un denominador común, desfilan un sinfin de benalupenses y benalupensas de aquellos años, de forma que más que protagonistas principales se ensalza al colectivo, a la vida cotidiana, a lo de todos los días, a las fiestas de carnaval y La Yeguada. Los hilos conductores tradicionales en Mintz.
Empieza el carnaval de la calle en 1980 con la agrupación juvenil que comandaba Pepe Aguilera, después deambula la cámara por la Alameda deteniéndose en muchas madres con sus hijos. Luego es el turno para Los Confiteros que cantan una copla. Gallardo y Monerías tienen su turno escenificando una pelea remomerando a la tradicional pareja del carnaval benalupense el domador y la bestia. Termina esta primera parte con el grupo de Peporro, que los calienta a «tos» y Reputo y la comparsa Primavera.
Pero el carnaval son muchas cosas, no sólo coplas. El difraz tiene un gran protagonismo y este se hace el rey en el baile que tiene lugar en la discoteca La Cueva. Allí, vuelven a aparecer Mañez y Pepe Colmena como maestros de ceremonias y un montón de personas que espero que me ayudéis a localizar.
Termina esta parte con la fiesta de La Yeguada. Que como siempre han contado, y creo que siguen contando y contaran, cuentan con una gran participación de la gente de Benalup-Casas Viejas. En este caso el protagonismo es para los amigos de Mintz, aquellos que lo llevaron por otras fiestas, pueblos e informantes. Aparece El Balilla, Máñez, Perico, Demetrio o Alfonso el Ciego.
Finalizada esta serie me permito una reflexión final. La familia de Mintz, con Carla a la cabeza, es partidaria de que se difunda lo máximo posible la obra de Jerome, pero evitando la mercantilización y el afán de lucro. Esta serie de los outtakes de Benalup de Sidonia de finales de los sesenta y principio de los setenta, además de ser un lujo para la nostalgia es un gran documento histórico y antropológico. Aquí está este documento que visto en su integridad y globalidad tiene más poderío si cabe. Pero no puede quedar abandonado, aislado, sin nadie que lo difunda y le dé el valor que se merece. Le toca a la próxima generación de benalupenses darle el uso más adecuado.
