Hoy viene a esta sección Juan Pérez Montes de Oca, el maestro lotero, aquel maestro itinerante que con su pata coja iba enseñando lecciones por los cortijos. Mintz le atrajo el personaje y le hizo varias fotos, con ellas y con cuatro testimonios más, montó este post.
El primer testimonio es el de su hija Ángeles Pérez
Gutiérrez, dice así: “Mi padre era de Alcalá, como casi todos los Montes de
Oca, salió de allí a hacer el servicio miliar, la instrucción en Sevilla,
después lo mandaron a Valencia, estando allí empezó la guerra, meses después
fue herido pero no estuvo nunca en primera fila, era artillero y una metralla
lo alcanzó, le cortaron la pierna en un hospital campaña, por supuesto que sin
anestesia, tenía sólo 23 años, continuó en Valencia hasta los 28, estudió
magisterio, título que no se le reconoció en la otra España, entonces empezó a
ir por los campos, a dar clase.
El primer testimonio es el de su hija Ángeles Pérez
Gutiérrez, dice así: “Mi padre era de Alcalá, como casi todos los Montes de
Oca, salió de allí a hacer el servicio miliar, la instrucción en Sevilla,
después lo mandaron a Valencia, estando allí empezó la guerra, meses después
fue herido pero no estuvo nunca en primera fila, era artillero y una metralla
lo alcanzó, le cortaron la pierna en un hospital campaña, por supuesto que sin
anestesia, tenía sólo 23 años, continuó en Valencia hasta los 28, estudió
magisterio, título que no se le reconoció en la otra España, entonces empezó a
ir por los campos, a dar clase.
En casa de mis abuelos donde vivían, puso la escuela, por
donde pasaron tantísimas personas, sobre todo adultos trabajadores del campo.
Después salió una orden, por la cual a mi padre le prohibieron dar clases
particulares, puede que temieran que pudiera aleccionar a los adultos. Fue
cuando empezó a vender lotería”.
donde pasaron tantísimas personas, sobre todo adultos trabajadores del campo.
Después salió una orden, por la cual a mi padre le prohibieron dar clases
particulares, puede que temieran que pudiera aleccionar a los adultos. Fue
cuando empezó a vender lotería”.
El segundo testimonio lo escribió el propio Mintz en los
anarquistas de Casas Viejas: “Un hombre que después de perder su pierna en la
guerra, se dedicaba a ir con muletas por los campos, de cortijo en cortijo a
enseñar a leer y escribir a los gañanes, a cambio de techo y comida”.
anarquistas de Casas Viejas: “Un hombre que después de perder su pierna en la
guerra, se dedicaba a ir con muletas por los campos, de cortijo en cortijo a
enseñar a leer y escribir a los gañanes, a cambio de techo y comida”.
Manuel Cepero comparte los recuerdos que tiene de él: «He
echado muchos ratos de charlas con él, mi padre Luis Cepero, tenía un bar al
lado de la zapatería de María Ruiz, donde él se venía a vender la lotería,
tenía muy buenos recuerdos de él”.
echado muchos ratos de charlas con él, mi padre Luis Cepero, tenía un bar al
lado de la zapatería de María Ruiz, donde él se venía a vender la lotería,
tenía muy buenos recuerdos de él”.
Y por último el testimonio de un antiguo alumno, Juan Manuel
Gutiérrez: “Yo fui alumno de él, era un gran maestro. Parece que estoy viendo
todavía la clase, una mesa alargada y sus bancos y su mesa era tipo estufa”
Gutiérrez: “Yo fui alumno de él, era un gran maestro. Parece que estoy viendo
todavía la clase, una mesa alargada y sus bancos y su mesa era tipo estufa”
