La importancia ornitológica de La Janda se debe fundamentalmente a su posición geográfica estratégica entre el continente europeo y el africano, al servir de área clave para las migraciones pre y postnupciales de un gran conjunto de numerosas aves. Al tratarse de un humedal muy heterogéneo era posible encontrar multitud de especies diversas cada una de ellas adaptadas a las diferentes características que poseían las lagunas y humedales en ella existentes. Además al estar rodeada por grandes masas de alcornocales y acebuchales entremezclados con grandes roquedos (laja de Aciscar por ejemplo) veía incrementado el número y diversidad de especies no sólo las orníticas sino la de otros tipos zoológicos.
Numerosos son los testimonios sobre la importancia de estas aves, desde las pinturas rupestres (en las que son reconocibles representaciones de grullas, flamencos, avutardas, ánsares, cisnes y avocetas además de multitud de otros animales y figuras humanas). Durante los siglos XVIII, XIX y principios del XX numerosos escritores y viajeros como Ponz, Agustín de Orozco, Irby, Verner o Chapman y Buck o Bernaldo de Quiros que nos ha servido como base para esta serie, recogieron en sus escritos el interés ornitológico de estas lagunas. En la actualidad la fauna está formada principalmente por una importante comunidad de aves; abundantes poblaciones de grulla (Grus grm), cigüeña blanca (Ciconia ciconia), cigüeña negra (C¡conia nigra), avutardas (Otis tarda) y una gran variedad de aves acuáticas y limícolas siguen siendo frecuemes en la zona. Aunque no ha bajado la cantidad, si la variedad existente, por lo que ha disminuido su riqueza.
En los mapas de los años cuarenta de los alemanes y americanos nos encontramos abundantes toponímicos referidos al reino animal. Así la Loma del caballo, el cerro de la Viboreta, el cerro de las Culebras, del Águila o el charco de los Ánsares ( el único lugar que no solía secarse en primavera, llegando a tener en invierno una profundidad de 5 metros), pero la joya de la corona de las aves es la grulla, una especie totémica en la Janda. Su presencia la podemos constatar en las cuevas de las pinturas neolíticas del Tajo de las Figuras, en las cacerías de Abderramán II o en los estudios de los viajeros extranjeros del siglo XIX XX. Tras la desecación de la laguna las grullas ya no nidifican en la laguna de la Janda.
Solo acuden a invernar coincidiendo con su paso a Marruecos donde sí nidifican. Actualmente las grullas tan solo acuden a la Janda a invernar permaneciendo en la zona desde otoño a primavera calculándose en unos 2000 ejemplares los que nos visitan. Se puede establecer entonces que la desecación fue una de las causas de que las grullas no hagan sus nidos, como antaño, en la comarca de la Janda. En la actualidad hay varios topónimos referidos a ella, en la comarca de la Janda, su carácter apolítico, en principio y su guiño a la naturaleza ha hecho que se eligiera para nombre de lugares y establecimientos en época de transición política. En Benalup hay una calle, dos restaurantes y una asociación que recuerda que en la loma donde en el siglo XIX se forma el pueblo había un bosque donde tenían el hábitat ideal estas aves.
Se está desarrollando un incipiente turismo en tono a la riqueza ornitóloga de la Janda. Por su situación, Benalup-Casas Viejas tiene un lugar central en todas las rutas. En el blog de Juanjo Ramos Seco aparece: “Lo ideal es hacerlo de la mano de alguna de las empresas locales de birdwatching y ecoturismo. Mi recomendación es ir acompañado de Yeray Seminario o Javi Elorriaga propietarios de la empresa Birding The Strait (Tarifa), grandes conocedores del lugar, buenos fotógrafos, apasionados de las aves y buenos tipos».





