Hay artículos que cuestan escribirlos más que otros. Este es caro. Llevo mucho tiempo esperando que llegará el 75 aniversario de los Sucesos de Casas Viejas, ya está aquí. Me hubiera gustado participar más en él de lo que lo he hecho, no ha podido ser, lo siento, pero como decía Tagore si lloro porque no puedo ver el sol, las lágrimas me impedirán ver las estrellas. La programación no parte del principio que a mí me hubiera gustado, pero ni yo tengo ruedas, ni soy bicicleta, ni soy abuelo. En una comida, en un campo de la Yeguada le dije a Brey que me parecía imprescindible que el 75 aniversario se hiciera para y por Casas Viejas, que eso no quería decir, todo lo contrario, que no cupieran eventos de carácter regional o nacional, pero que no había que olvidarse de que los Sucesos de Casas Viejas habían ocurrido en lo que hoy se llama Benalup-Casas Viejas. Dicho lo anterior, quiero felicitar muy sinceramente a los organizadores y colaboradores de la organización de este 75 aniversario. Me parece fantástico el Congreso, especialmente la clausura de Bernal, para los historiadores es como si viniera Messi a jugar con el Benalup. Los dos conciertos son estupendos, a mi me encantaría especialmente el de Nono García y Tito Alcedo. Me parece bien la lectura de la obra que más ha hecho por popularizar a nivel nacional e internancional los Sucesos de Casas Viejas, el libro de Sender. Y he dejado para el final las dos actividadess que más llaman mi atención.
Hasta el 21 de enero de 1933 no se enterraron los restos de los seis calcinados. Después estuvieron más de una década (el 4 de mayo de 1945 lo hizo el Padre Muriel) sin estar registrados en el archivo parroquial. Hasta que llegó la democracia todos los restos estaban depositados en una fosa común del antiguo cementerio (actual parque del Cañuelo), en la parte no consagrada. Con la transición, la asamblea local de UCD y el PSOE libraron fondos propios para costear una bóveda en el nuevo cementerio. Luego con Ayuntamiento propio se construyó una lápida en condiciones, no sin cierta polémica, por cierto. En este 75 aniversario se va a realizar un acto institucional que consistirá en una ofrenda floral en el cementerio. Es un símbolo de lo que han cambiado las cosas. Aunque es lo que lleva haciendo toda la vida Juan Pérez Silva, solo que esta vez va a estar más acompañado. (El año pasado también lo estuvo). Por cierto, lástima que el acto no se pueda cerrar con el anuncio de que se ha localizado el lugar donde están los restos de su madre; María Silva Cruz, la conocida como “La Libertaria”, asesinada en el 36.
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