Terminado el relato de los hechos, tan pormenorizado y con tantos detalles como hemos podido comprobar pasa Joaquín Arrarás a detallar con la misma precisión, o más, las consecuencias de estos hechos en el proceso.
Llamar la atención de que sobre «la espantosa realidad de Casas Viejas» no han dado ni el nombre de las víctimas, ni sus testimonios, ni su versión, ni su situación actual… por el contarario se dedican a criticar al gobierno porque primero hace una propuesta para premiar la actuación de las fuerzas públicas pero por intereses políticos la retira. Se refiere al expediente para otorgarle la cruz laureada de San Fernando. Se puede leer en Historia de la Cruzada:
Llamar la atención de que sobre «la espantosa realidad de Casas Viejas» no han dado ni el nombre de las víctimas, ni sus testimonios, ni su versión, ni su situación actual… por el contarario se dedican a criticar al gobierno porque primero hace una propuesta para premiar la actuación de las fuerzas públicas pero por intereses políticos la retira. Se refiere al expediente para otorgarle la cruz laureada de San Fernando. Se puede leer en Historia de la Cruzada:
PROPOSICIÓN DE CENSURA AL GOBIERNO
EMPIEZAN a conocerse detalles concretos de la espantosa realidad de Casas Viejas. Una ola creciente de estupor gana poco a poco a los españoles, mientras el Gobierno, con aire de impasible, hace una propuesta de recompensas para premiar a las fuerzas públicas que han sofocado el movimiento anarquista. Por decreto se consideran hechos de guerra a los efectos de recompensa las alteraciones de orden público ocurridas en el periodo de la rebelión, y en contraste pocos días después otro decreto anula los ascensos militares obtenidos por méritos de guerra en Marruecos. Era lógico que despreciara el gobierno esta otra guerra, cuando la única que le interesaba era la que libraba contra los propios españoles.
Sigue en el relato de las consecuencias en las cortes. Como hemos visto en otros apartados de esta serie entresaca y descontextualiza las declaraciones de unos y otros, el objetivo es claro desde el principio: desprestigiar la acción de gobierno y endosarle toda la responsabilidad en el caso de los sucesos de Casas Viejas. Continúa la narración: «Más aquellas fotografías espeluznantes de Casas Viejas que publican los periódicos, montones de cadáveres junto a las chozas calcinadas, las informaciones sensacionales que asignan a la represión un carácter de feroz crueldad dan mayor resonancia al suceso, y no sólo los partidos de la oposición, sino también aquellas organizaciones proletarias fuerza del cuadro del Gobierno las que se interesan por que se esclarezca lo ocurrido en el pueblecito gaditano. El asunto va al Parlamento, y, al reanudarse las Cortes en febrero, Eduardo Ortega y Gasset denuncia que los detenidos de Casas Viejas fueron asesinados de una manera inhumana”. Pero no asisten a la sesión ni Azaña ni Casares Quiroga.
Al día siguiente, el radical Guerra del Río presenta una proposición de censura al gobierno por haber omitido éste la explicación de los sucesos. “En Casas Viejas-dice- como en la guerra civil más cruel y sanguinaria, no hubo heridos ni prisioneros”. “Hay que averiguar lo que allí ocurrió”. “Nada más- le contesta Azaña- que lo que tenía que ocurrir. Una cosa lógica. Este Gobierno, no es el Gobierno de Kerenski, en cuyas manos la República va a degenerar en anarquía”. Y añade:
“Hubiéramos rodeado el pueblo sin hacer ningún además de sofocar la rebeldía, hasta que ésta se hubiera extinguido por hambre o por cansancio; inmediatamente se hubiera inflamado toda la provincia, y ahora nos estaría diciendo que, por no haber sido severos, rápidos y enérgicos, habíamos provocado por lenidad la sublevación de todos los campesinos de Cádiz… No hubo más remedio que acabarla de la única manera posible. ¿Es que tomando un barrio o un pueblo a tiro limpio es posible discernir si se van a hacer pocas o muchas víctimas…? La obligación de un gobernante en un caso de estos consiste en sobreponerse a sus íntimos sentimientos de piedad, de humanidad y de compasión por el prójimo, para cumplir estricta y severamente con su deber… Han ocurrido los sucesos, actúan los Tribunales de Justicia y nada más”.
Dejo para el final de este post las declaraciones de Guerra del Río. Si se juzgo al capitán Rojas por la razzia del 12 de enero a las siete de la mañana, «cercar una casa y prenderle fuego con mujeres y niños dentro», quedo inmune, fue la parte de la versión del gobierno que triunfo, hasta la actualidad. De hecho todavía hay quien sostiene que «los revoltosos se hicieron fuertes en la choza del Seisdedos» o que «Los Seidedos mataron primero». Escribe Joaquín Arrarás: «Guerra del Río , aun cuando no le han satisfecho las explicaciones, retira la proposición. Pero si el diputado radical pliega su ofensiva, otros diputados de extrema izquierda la reproducen por medio de Balbontin. “El Gobierno – dice- ha seguido procedimientos criminales en Casas Viejas. Cercar una casa y prenderle fuego con mujeres y niños dentro, eso jamás lo hizo la Monarquía”… La proposición es rechazada por 150 votos contra 22, y la anterior de Ortega y Gasset por 112 votos contra 85″.
