De los 28 muertos en los Sucesos de Casas Viejas solo cinco habían intervenido, aunque fuera parcialmente, en los acontecimientos del 11 de enero por la mañana. No quiero decir que estos 5 fueran culpables de nada, doy el dato para recalcar el carácter abusivo de lo que pretendió ser un escarmiento. A las cuatro de la mañana del día 12 ya se ha quemado la choza y ha terminado la primera fase de estos Sucesos, con un saldo inicial de 12 muertos. Estos habían empezado con la proclamación del comunismo libertario y el ataque a los cuarteles en los que habían muerto dos guardias. A las dos de la tarde del día 11 murió Rafael Mateo Vela, víctima de los disparos de la guardia civil de Alcalá cuando llegaron al pueblo, mientras se encontraba metiendo leña en un horno. Después, en el asedio a la choza, murió un guardia de asalto y 8 campesinos, dos (Manuela Lago y Francisco García Franco) acribillados al querer escapar del fuego. En total 3 guardias de las fuerzas del orden y 9 Casasviejeños. Desde las cuatro de la madrugada hasta las siete de la mañana se desarrollan una serie de acontecimientos, ¡que no conocemos!, que conducen a la razzia y a la muerte de otras 16 personas más. Mucho se ha hablado de las causas económicas, sociales y políticas de estos Sucesos, pero me gustaría centrarme ahora en las condiciones que se dieron para que se ejerciera el poder de esa forma. De las cuatro a las siete de la mañana en la tienda de Montiano, (así denominan al actual pub del Tato las fuentes) que era bar y posada al mismo tiempo, el poder ejerció de poder, en este caso en su aspecto más peyorativo y cruel. Fue el poder lo que se ejecutó, lo que se activó, lo que dio las consecuencias que ya conocemos. ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Quién habló con Rojas? ¿Lo incitó alguien? ¿Es cierto, que menudeó el alcohol, concretamente el coñac?, ¿Es verdad, lo que escribió Alfredo Relaño en 1983 sobre Rojas y la heroína?. El Capitán Rojas decidió que el escarmiento dado hasta ese momento no era suficiente y aprovechó, abusó, se extralimitó con el poder que tenía en ese momento para ordenar la razzia posterior. Seguro que en el ánimo de Rojas, además del escarmiento influyó el hecho de que se trataba de una población pequeña, aislada, dependiente de Medina y a 20 kilómetros a la redonda de poblaciones con más entidad, donde la nocturnidad y la alevosía podrían quedar inmunes.

La fotografía es del fondo de Patino, en el pie de foto dice:» Campúa (Luis barberan sospechoso de matar al sargento Nuevo Mundo 20-1-1933)». Luego ni fue procesado siquiera. El mal aspecto que tiene Luís en la foto no es debido a que sea culpable de nada, sino a que llevaba varias noches sin dormir y a los malos tratos recibidos en la prisión de Medina

La fotografía es de un reportaje de Antonio Ramos Espejo que apareció en Triunfo en 1979 De aquellas tres horas sabemos muy poco. A Mintz no le contaron nada los campesinos de ese momento, no estaban allí. Tampoco en el juicio salió, ni en las distintas comisiones de investigación, ni en los libros posteriores. Tampoco sabemos porque no sabemos nada de ese hecho que se ha convertido en el punto central de los Sucesos y el más enigmático de todos. Pero hay algunos datos que nos pueden ayudar a saber porque no sabemos. Allí, además de Rojas y algunos guardias de asalto, (y si estuvo alguien del pueblo “echando leña” como siempre se ha dicho en la localidad), estaba Luís Barberán y Manuel Montiano. El primero pasó toda la noche allí, porque fue detenido al confesar su cuñado Manuel Quijada que había dejado la escopeta en su casa. No había participado en los Sucesos, pero fue encarcelado rápidamente y señalado en todos los medios de comunicación como el asesino de los guardias civiles muertos. Manolo Montiano no había participado para nada. Era el que regentaba el bar y la pensión. Pero sabía demasiado. También fue encarcelado y llevado muchas veces a declarar, nunca contó nada relevante, ni Luís Barberan. No hablaron, ni en los interrogatorios, ni posteriormente a la familia y amigos. Ninguno de los dos fueron procesados en el juicio del 34.Unos pocos días después se alojaban en esta misma pensión, Eduardo de Guzman y Ramón J. Sender. Tuvieron que marcharse a la mañana siguiente, por la noche anterior se había organizado (ellos escribieron que por parte de los propietarios) un pequeño tumulto acusándolos de ser como “elementos de extrema izquierda” los instigadores y culpables de los Sucesos. Su última intención era lincharlos. Con el tiempo, los obstáculos al conocimiento y al estudio de estos Sucesos menudearon. Mintz tuvo que irse de la pensión donde estaba en 1966 porque las fuerzas de orden público amenazaron a los dueños con denunciarlos “si no presentaban todos los papeles del establecimiento”. A veces, algunas veces (espero que no llegue el día que piense que siempre) el poder para ser poder necesita perpetuarse, actuar, obstaculizar, amedrentar, imponer miedo, escarmentar…Desde el 33 hasta la actualidad han sido muchos los obstáculos que se han puesto para que se conozcan, se difundan y se comprendan estos sucesos. Estoy convencido de que aun hoy no se conocen, ni se valoran suficientemente. También pienso que el análisis de los hechos, la lucha contra la desmemoria y el olvido, el conocimiento como sinónimo de libertad… son y han sido los instrumentos válidos y necesarios para frenar los abusos de poder.
Por cierto, alguien me puede ayudar aportandome datos relacionados con los Sucesos de Luis Barberan y Manuel Montiano?

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Un pensamiento en “Los abusos del poder en los Sucesos

  1. sabes de alguien que tenga grabado el tema compuesto por la orquesta manuel de falla cuanto lo tocarin en el teatro?. me gustaría vover a escucharlo. fue muy emotivo.
    fondillos

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