Fran sacó ayer un artículo sobre el monolito que estaba en la Alameda y que ahora se encuentra en la plaza de los Jornaleros. Coincido en todo lo que plantea Fran en su pot. Así, pienso que la decisión de añadirle lo de CNT-Andalucía y de trasladarlo a la Alameda compete al Ayuntamiento, para eso ha sido democráticamente elegido. También es obvio que estamos en nuestro derecho de exponer nuestras ideas al respecto y exponer las razones por las que somos partidarios de saldar viejas deudas históricas. Para reafirmarnos en ello podemos recurrir nuevamente a nuestro pasado más reciente. De esto van estos dos próximos artículos.
Ya nos estamos acostumbrado a que muchos de los asuntos relacionados con los Sucesos generen polémica. La causa la tengo clara. No se debe a lo que pasó, sino a lo que con lo que pasó queremos conseguir, demostrar o exponer. Además, lo mismo que el que protesta se está decatando, el que calla otorga. Es verdad que este affaire no ha alcanzado las dimensiones de otras veces, pero sí ha tenido, al contrario que las otras, la participación activa de gente del pueblo.
Me ha dicho un pajarito que de las dos grandes polémica recientes hay muchísimos documentos en la exposición de Casas Viejas desde Casas Viejas que se puede ver en el IES Casas Viejas desde el 24 al 30 de Marzo. De un análisis de ambas polémicas podemos sacar conclusiones muy relevantes. Aunque aparecen en distintos momentos coinciden en que las dos se dan en épocas trascendentales, lo que se denomina momentos históricos, de crisis o de cambio. La primera coincidió con el proyecto Benalup 2000 y el intento de aprovechar los recursos endógenos para afrontar la nueva etapa de muncipio independiente y la segunda con el desarrollo exógeno de un turismo de alta calidad y como complemento de la oferta de golf que se estaba implantando en el pueblo. Algún día me extenderé en aquel fallido proyecto de Benalup 2000, sobre todo, para dejar muy claro que su principios ideológicos eran tan clásicos, que siguen siendo válidos en la actualidad. Sobre la polémica de Utopía, aunque está demasiado reciente para juzgarla, creo que es un ejemplo claro de lo que puede pasar cuando no tenemos suficientemente estudiado, valorado y protegido nuestro patrimonio histórico. Por tanto, podemos sacar una conclusión importante; tenemos que aprender de nuestros errores, para no volverlos a repetir en el futuro.

