Veo en en google una alerta sobre Casas Viejas, me encanta. Luego, me doy cuenta que Vicente en su blog ya la ha puesto. ¡Qué rapidez la de Billy Peña!. Decido que hay que recrearse en ella. Se trata de un artículo sobre algo que me interesa mucho. El título, como siempre, lo dice todo: Casas Viejas; las contradicciones de la memoria. «Fuimos al pueblo persiguiendo la búsqueda de lo que quedaba, para rebuscar entre las cenizas de la choza de Seisdedos y encontrar la perspectiva adecuada para ver si habían cicatrizado o no las heridas». Tras el chute de citar nuestro libro y el artículo de Pepe, se puede leer después:»La tragedia se hizo mayor cuando los
huérfanos de la masacre tuvieron que sobrevivir como sospechosos a la época posterior donde los caciques y los silencios hacían oración católica a la injusticia y el sonar de relámpagos de hambre en las tripas de muchos vecinos se instituía como el nuevo himno jornalero. Sin duda lo acaecido en Casas Viejas era un mensaje con remitente en Madrid a todo el movimiento libertario de la comarca de la Janda y al campesino andaluz de que la República no toleraría que la reforma agraria se hiciera de abajo a arriba». Se puede decir como nos dé la gana, pero más claro y significativo, imposible. » Casas Viejas es un pueblo que no quiere recordar pero que al mismo tiempo es consciente de que no puede olvidar. Esta es la paradoja de muchos pueblos andaluces pero en Casas Viejas las contradicciones se muestran en carne viva». ¿Pero quién es este José Herrera Bergero que nos conoce tan bien? «La antigua placa que recordaba a los valientes vecinos de Casas Viejas que estaba situada en la plaza principal del pueblo ahora está lejos de allí, en otra plaza mucho menos conocida» Y sin posibilidades de que vuelva a su sitio «natural y justo»,
al menos por el momento, añadiría yo. «La huella del franquismo sigue presente en Casas Viejas y el corte entre las tradiciones de lucha pasadas con las actuales no es una ficción, sino verdades como puños. La memoria y el conocimiento de las luchas de las clases sociales del pueblo no tiene su cordón umbilical en la denominada democracia actual. Muy al contrario, esta parece haber trabajado codo con codo con el franquismo para que los vecinos no recuerden el pasado porque las heridas podrían volver a sangrar» Sin comentarios. «Hoy muchos de los jornaleros han cambiado de oficio y ahora son trabajadores de la construcción precarios pero las formas de reconciliarse con el pasado siguen siendo un problema sin resolver«. Y que tendremos que arreglar entre todos y que no nos lo arreglen, como siempre. «La obra de teatro quizás sea un ejercicio de catarsis colectiva muy saludable porque ha ayudado a un pueblo a purgar mucho dolor de su vientre y revivir un acontecimiento traumático que los andaluces difícilmente podremos calmar de nuestras conciencias.» Ya he escrito muchas veces sobre la importancia de la obra de teatro de la compañía del hijo de la luna, este artículo, incide en esa obviedad. En fin, que queramos o no queramos, les guste o no les guste, dé más o menos «yuyu» tenemos memoria y tenemos contradicciones. Así que, además de respirar para no ahogarnos, tendremos que resolverlas y cuantos más gente participemos mejor. Ya sabemos lo que pasa cuando intenta arreglarnos las cosas desde arriba: que no se solucionan. Entonces habrá que intentarlo desde abajo.
