Juan era un profesor interino con cinco años de antigüedad. Este verano ha aprobado las oposiciones y le han dado la plaza de Ciencias Naturales en el IES Casas Viejas. Le gusta el Centro y el pueblo, aunque todavía se mueve con el miedo en el cuerpo del que se sabe un recien llegado. Los compañeros del pueblo lo han invitado a cenar este jueves. Le parece una buena costumbre esa de socializarse entre comida y bebida. Después han ido a tomarse una copa al «Chori», un pub «chiquito, coqueto y que tiene un blog». Como es lógico entre gente que todavía tiene pocas cosas comunes de las que hablar, la conversación deriva al trabajo.Le dicen que los alumnos tienen una alta calidad humana, aunque el nivel académico sea bajo. Entonces, Juan, a rebujo de la información, le cuenta la anécodta de la mañana. No le gusta reirse de nadie, menos de sus alumnos y sabe que tienen poco nivel, pero lo que le ha pasado esta mañana… Cuenta que le ha llamado mucho la atención la contestación que le ha dado un alumno de primero
de ESO en la prueba inicial. Tenía que poner el nombre de «un animal mamífero que vuele«. El alumno contestó: «maestra, todos los animales guelen». Le han preguntado que cómo se llamaba ese alumno. Juan no se acordaba muy bien, parece que uno de los apellidos era Espinosa. El «viejo» del lugar le ha dicho que ese sabe más de animales que él, por mucho biólogo que sea, nadie de la ciudad se atrevería a asegurar que todos los animales «guelen». A Juan no le ha molestado el tono con el que se han dirigido a él, pero si que puede haber pecado de ingenuidad. «El viejo» ha terminado recomendándole que compre el libro de Mintz «Las Coplas de carnaval y la sociedad gaditana». Le ha dicho que este pueblo es este pueblo, con sus ventajas y sus inconvenientes y que si quiere entenderlo y comprenderlo, tiene que conocer su historia. Juan se ha propuesto dos cosas; Una; comprar el libro de Mintz y dos; averiguar en la próxima clase si el Espinosa ese sabe más de animales que él.
Las dos fotos son de Mintz. Son dos vistas del Tajo. Una es desde la calle La Torre y la otra desde la carretera de Vejer. Si hicieramos dos fotos comparativas con la actualidad el cambio sería tremendo.
