Estas diferencias se plasmaban en estilos y letras totalmente distintas. Los Llorones eran una murga de las de toda la vida de Casas Viejas, con una gran crítica social en su letra pequeña y los Turistas eran una comparsa del estilo de Cádiz, de donde se copiaba la música y donde la crítica social se mutaba en política por mor de la segregación. El carnaval de la capital gaditana se fue imponiendo poco a poco, aunque quedaran autores que de una forma u otra continuaban con la tradición de las murgas, como Mañez con sus Volaos, o Reputo con sus Vinateros, o Mateo Aguilar con sus Amarraos o el mismo Manolo Lago…Me siguen impresionando como el primer día que las leí la profundidad y la carga social de las letras de los Llorones de este o de su compañero Antonio Capita, y máxime si tenemos en cuenta las circunstancias políticas y culturales en las que se escribieron.
Hoy el
mundo de la murga está desaparecido, no se encuentra ni se le espera, con lo que también hemos perdido en frescura y autenticidad. La llegada de autores con un amplio bagaje cultural al carnaval benalupense ha significado un trascendental cambio en el tipo de letras y temática. El carnaval urbano se ha impuesto al rural, éste, al igual que su sociedad típica, ha desaparecido y ha sido sustituido por otro tipo.
Pero volvamos a las letras de este año. Decía Pepe Colmena en el libro de Mintz: «El carnaval es un periódico. Da las noticias de lo que ha ocurrido durante el año. Critica, comenta. Trata de política…». Por lo poco que he podido escuchar hasta la fecha tengo la sensación de que hay un gusto muy marcado por nuestra historia, por las cosas que nos hicieron como somos, por nuestras señas de identidad, por los albañiles de las Lomas, por Jerome Mintz, por María la Libertaría (¡he oído mencionar incluso el mitín que dio esta en un cine en Madrid!)… Este intento de recuperar nuestra memoria a través de la manifestación de la cultura popular por antonomasia que es el carnaval lleva ya bastante tiempo produciendose, sobre todo, por autores como «El Santo» o Luis Guillén, pero este año parece que ha logrado una intensificación especial. Me da la impresión que se está produciendo un madridaje entre la cultura más popular y tradicional con otro tipo de cultura más oficial que puede elevar la presencia del carnaval, sin restarle autenticidad y dignidad. Seguiré opinando.
Los Vinateros, foto de Mintz, y los Llorones en la cabalgata de 1966. Anoche estuve en lo de Acho en un ensayo de la chirigota de los policías y ladrones, me encantó, ¡cuanto me recordó a las murgas de antes!
