En el carnaval del 2006 el mismo «Santo» en la comparsa El Dornillo escribe un pasodoble sobre la ubicación del hotel Utopía en los aledaños de la Choza de Seisdedos. Decía así:
Escuchad que hoy vuelvo a casa.
Escuchad lo que yo siento
escuchad, sale de mi alma,
en nombre del viejo pueblo,
en nombre de las agallas,
en nombre de los Sucesos,
en nombre de la Libertaria.
Sin entrar en argumentos
si fue locura o hazaña,
si utopía o instinto ciego
o tristemente una trampa,
balas destrozaron pechos,
cuerpos calcinaron llamas
Nos borran del mapa con Franco
y nos ignoran derecha, izquierda
y los anarquistas
vienen solo pa recordarnos
que nuestros muertos son patrimonio
de su exclusiva.
Se notan todos invitados
en el banquete de ese pastel,
raparto del mundo capitalista,
que mezclando con cinismo
«fina cultura» y tragedia,
para morbo del turismo
de lujo un hotel presenta.
Que dará vida a mi choza,
con suave luz parisina,
Jazz y tango en las gramolas.
Estrellas, famosos, divas,
musas que poetas invocan
por terrazas vanguardistas.
Y en la suite capitán Rojas:
¡Descarguen su adrenalina!
Nidos de ametralladoras
Que construyan veinte hoteles
si el pueblo en ellos trabaja,
pero por favor que dejen
mi sueño y mi nieta en paz
ni Utopía, ni Libertaria.
En el 2007, Antonio González «Capita», nieto de aquel Antonio González «Capita» que escribiera la primera copla de los Sucesos en Casas Viejas en 1966 decía en El futuro en nuestras manos:
mucho que se calló
en tiempos del franquismo
mucho tiempo pasó,
mucho que se olvidó
por miedo al genocidio.
Terror se respiró
veneno en las venas
de los que sufrieron
hasta que el pasado
se mostró,
gracias a dios,
gracias a dios.
Muerte del pueblo inocente,
víctimas de un gobierno, g
ente que fue tan valiente
que el miedo
no conformó y luchó.
La memoria mortal
condenada a olvidar
De familias arrastradas
a la orfandad.
Sólo la voluntad
de maestros de acá,
gracias con sinceridad
y ahora el Ayuntamiento celebra,
unos setenta y cuatro años,
sólo por su interés,
víctimas que no olvidan
su rostro hacen falta
más que foto.
Los muertos ahora
no les concederán,
Ay, su voto.
