Esta era la última fotografía de la exposición Los bares de antes que organizamos en el 2011 los amigos de Mintz. En la fotografía en la puerta del bar de Alfonsito, actualmente Café Pub Tato, aparecen Antonio Pini, el camarero Juan Rabanito, Manolo Mañez… entre otros.





Pese a que,  como vimos en la entrada anterior había dos modelos, la mayoría respondía a una decoración muy simple, a una variedad limitada de bebidas, excepcionalmente comida y unas tosquedad y precariedad en los servicios y equipamientos. Los bares de antes eran esencialmente un lugar de entretenimiento, ocio, intercambio de información y muchas cosas más, todas ellas dentro del proceso de socialización masculina. Esta se hacía en la calle y tenía el mundo del bar y del vino como grandes protagonistas. Como todavía no había llegado la modernidad y con ella la sociedad de consumo, era más importante el proceso de intercambio de información y ocio que se producía que ingerir bebidas. Con la llegada de la modernidad a partir de este momento, que hemos visto por ejemplo en las máquinas del bar de Pepe o las televisiones del algunos bares, el modelo empezó a cambiar lentamente, cuando la televisión empezó a llenar el tiempo libre de las personas y el resto de cambios sociales que estaban acaeciendo acabaron con aquel modelo de socialización masculina. 



La mujer empezó a entrar progresivamente en estos establecimientos y a ganar parcelas de presencia como en otros ámbitos de la sociedad. El vino fue dejando su protagonismo a la cerveza y luego a bebidas de más alta graduación alcohólica. El bar dejó progresivamente de ser un lugar donde se pasaba mucho tiempo y  se convirtió en un lugar donde consumir bebidas y a veces también comidas. Además el monopolio de estos establecimiento que tenía el casco antiguo, lentamente se fue perdiendo y los bares se extendieron por todo el pueblo, a medida que a finales de los setenta el pueblo conoció el crecimiento tan espectacular que tuvo. 



Con la crisis económica del 2007 su marcha diaria también se vio afectada. Además de las restricciones económicas, los cambios producidos por las redes sociales y movimientos como el botellón de los jóvenes han repercutido sobre su funcionamiento. Pese a los cambios sufridos, todavía hay bares en el pueblo donde la presencia mayoritaria sigue siendo masculina y donde los hombres se siguen socializando como tradicionalmente. Ahora se ha puesto de moda el consumo de botellas de cerveza de litro, que recuerda mucho los chatos de vino económicos de antaño. Además, aunque ya no en régimen de monopolio, pero en el centro histórico sigue habiendo una importante concentración de estos establecimientos. Todavía hay puerta de bares e interiores donde los hombres pasan en el tiempo, la presencia de la mujer es excepcional y el consumo de bebidas es algo secundario. Aunque tenga sabor a otros tiempos. 
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