Es la pretensión de esta serie esbozar algunas
características de estos personajes históricos (no personas) que participaron en los Sucesos
con cuyos datos establezcamos y demostremos características e ideas generales.
El caso del Juan Jiménez nos va a servir para ver como la Guerra Civil se convirtió
en un segundo acto de los Sucesos, donde se aumentó el escarmiento y la represión,
hacia, y esa es la segunda idea, el sector más débil y humilde de la población.






Juan Jiménez Fernández, “El boticario” había nacido en 1901,
hijo de Sebastián y Joaquina, vivía en el Arco de la Pastora, en Medina con su
madre y su hermano Domingo, pero se trasladó a Casas Viejas donde vivía en una
choza. Como el resto de su familia trabajaba en la venta ambulante, vendiendo
telas fundamentalmente, y todo lo que se encartara, en régimen de dita (se vendía
mercancía y se iba pagando a plazos consensuados durante un tiempo también
pactado). También trabajaba en tareas de recolección en el campo como buscar
espárragos o cogollos o en la alfarería de José Gómez Gutiérrez, que fue el
único que en su sumario declaró sobre él de forma no despectiva. En Casas
Viejas se adscribe al sindicato de oficios varios de la CNT.



El día de los Sucesos se unió a los campesinos en su ataque
al cuartel. Antonia Jordán contaba muchas anécdotas de él. Decía que era un
poco fanfarrón e ingenuo. Ya que cuando estaban atacando los cuarteles su
misión se limitó a arengar a sus compañeros diciéndoles: “ 
¡Yo no tengo escopeta, pero voy a coger un chimbara (calabozo), para matar a los canallas, a la guardia civil. Decía muchas cosas pero al final nunca hacía nada”. También cada
vez que disparaban él decía”¡Ole tus cojones fulano! Y es que eran tontos
porque ellos solos se descubrían así, pero cuando salió la guardia civil no te
quiero decir nada. Lo cogieron y le pegaron muchas palizas”.



Como la
mayoría de los participantes huyen al campo cuando a las dos de la tarde Anarte llega con sus hombres a la Alameda. Mientras que a muchos de los
familiares de los huidos fueron capturados en la razzia de las siete de la
mañana del día 12, a por él fueron un 
poco más tarde, a los Badalejos. Allí se encontraron a su madre Joaquina
Fernández, que al no decirles donde estaba su hijo escondido le dieron unas
tremendas palizas, a consecuencias de las cuales falleció. El hecho apareció en la prensa, pero no hay ni acta de defunción, ni ningún documento
que pruebe que esta fue una víctima más de los Sucesos.
Lo que si hay es una carta de su hija Agustina al Ayuntamiento de
Medina reclamando el derecho a participar en el dinero recaudado por las
suscripción nacional a favor de las víctimas de los Sucesos. El Ayuntamiento le
responde que será el juzgado quien dictamine si se considera víctima de los
Sucesos, por lo que sabemos nunca se pronunció. 



Cuando se entregó en Medina, él
también recibió su correspondiente paliza y fue conducido a la cárcel. El 19 de enero es procesado en Medina. Es juzgado en el juicio de junio
del 34 formando parte de los veinte de la foto que no estaban en prisión en ese
momento. Benito Pabón y Suárez de Urbina fue su abogado. Como había participado
en el asalto al cuartel fue condenado por dos años, ingresando en la prisión
del Puerto de Santa María.



Una vez
que sale de la cárcel continua teniendo su centro de operaciones en Casas
Viejas, pero vive deambulando por los campos pues sigue vendiendo mercancías.
Cuando llega la guerra y llaman a Medina a todos los que habían participado en
los Sucesos huye a la zona roja, donde no participa en ningún tipo de acción
militar, sino que se dedica a vender por los diferentes pueblos de Málaga.



El
Boticario pertenece al grupo de los participantes en los Sucesos con menos
significación política y que aunque huyen cuando llega la guerra, una vez que
cae Málaga regresan con la promesa de que al que no hubiera participado en
hechos de guerra no le pasaría nada. Pero nada más lejos de la realidad. Cuando
se presenta en Casas Viejas es detenido de nuevo y conducido a Médina donde se
le abre juicio sumarísimo. Dicho sumario es muy esclarecedor. El juez
instructor de Medina realiza el siguiente informe: “Juan Jiménez Fernández (a)
El Boticario, sujeto de pésimos antecedentes al que nunca se le conoció oficio,
dedicándose como gitano que es, a los trabajos propios de ellos. Formó parte
activa en los Sucesos del año mil novecientos treinta y tres en Casas Viejas
disparando contra el Cuartel de la Guardia Civil por lo que estuvo procesado y
detenido en el Puerto de Santa María. En resumen; sujeto muy peligroso y de
antecedentes muy malos”. 
El
informe de la falange de la JONS demuestra, como siempre, que son los que más
información tienen: “Juan Jiménez Fernández, de 32 años de edad, vecino de
esta, de raza gitana, vivió en esta ocupada siempre en las cosas propias de los
gitanos, marchó a Casas Viejas estableciendo su residencia y allí toma parte
activa en los sucesos de 1933 disparando contra el Cuartel de la Guardia Civil
y por esta causa estuvo en el Penal del Puerto de Santa María, después siguió
con una conducta dudosa, regresó a esta donde a los pocos días de estallar el
Movimiento huyó al campo estuvo varios días partiendo por el campo rojo; estuvo
en Jimena, Estepona, Fuengirola, Málaga, Alhaurin y después a Coin
presentándose en esta después de la toma de Málaga”. 
Antonio
Alcantara Serrano, el herrero, hermano del alcalde pedáneo de Casas Viejas
también declara en su sumario: “que es persona que se destacó cuando los luctuosos
sucesos de Casas Viejas en los que tomó parte armado de escopeta, viéndolo el
declarante tirotear al Cuartel de la Guardia Civil y a un tal señor Porras,
encargado en aquel entonces, de la construcción de la carretera. Por estos
motivos estuvo procesado y cumplió condena, regresando a esta localidad después
de haberla extinguido y siendo desde entonces su conducta en el pueblo dudosa
en el sentido de ser aficionado a lo ajeno sin meterse en cuestiones políticas
de alguna clase”.




Fue
condenado a 12 años y un día de prisión, siendo luego conmutada por una pena de
cuatro años por auxilio a la rebelión y con «los hechos probados en la sentencia: Que Juan Jiménez Fernández se pasó a la zona liberada por el Ejército, y con
antecedentes penales por intervenir en los Sucesos de Casas Viejas”
. Parece
claro que aunque en su estancia en la zona republicana El Boticario no había
participado en ninguna acción política ni militar el hecho de su participación
en los Sucesos funcionaría como agravante. Al igual que su condición de gitano,
como queda establecido nítidamente en su sumario. En el fondo de la cuestión
planea el intento de los más humildes y débiles de derrumbar el poder
establecido y como su fracaso condujo a este a establecer una serie de
castigos, (muerte, prisión, represión…) primero en los Sucesos y luego en la
Guerra Civil que sirvieran de escarmiento y tuvieran carácter ejemplificador. 
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