| Pardo Reina |
Dos militares, uno como abogado y otro capitán del Estado Mayor van a tener una trascedencia especial en la polémica y trayectoria en la que se vieron sumidos los Sucesos. El primero, creando una estrategia de defensa que exculpara a su cliente, Rojas. El segundo con unas declaraciones explosivas. El hecho es que no sólo consiguieron situar al mínimo la condena de Rojas, sino que también contribuyeron al descrédito de Azaña y su gobierno.
Eduardo Pardo Reina nació en Madrid en 1905. Fue abogado y también militar (capitán de infantería). Participó activamente en la constitución de la II República, junto a Alcalá Zamora, como miembro de La Derecha Liberal Republicana. Luego sería uno de los fundadores de la organización clandestina militar de derechas la UME (entre otros personajes relacionados con los sucesos como Barba Hernández o Gumersindo de la Gándara) que apoyaría el golpe de estado de julio del 36. Eduardo Pardo Reina fue el abogado en el primer juicio a Rojas, en mayo de 1934. Presentó a Rojas como un militar que solo cumplió órdenes superiores del gobierno, para ello utilizó la frase sencilla, pero impactante cuya autoría Barba adjudicaba a Azaña: “Ni presos, ni heridos; tiros a la barriga”. Pardo fue expulsado de la escala de complemento ( 1938) en un Consejo de Guerra del bando sublevado. Luego ejerció con gran éxito hasta su muerte la abogacía en Valladolid y se implicará en la oposición democrática al franquismo, contactando con antiguos republicanos, aunque también tuvo contacto con la oposición monárquica del entorno de don Juan, abuelo del actual rey.
Bartolomé Barba Hernández nació en Madrid en 1865. Era capitán del Estado Mayor. Había sido delegado gubernativo con Primo de Rivera. Como Azaña, nunca estuvo en Casas Viejas, pero su nombre va a quedar indisolublemente unido a esta. El motivo es la famosa frase que según su declaración ante el tribunal de Cádiz le dijo Azaña: “Ni presos, ni heridos; tiros a la barriga”. Aunque matizó que la frase se refería sólo a los militares y al caso de que atacaran los cuarteles en Madrid, haciendo constar que no tenía relación con Casas Viejas, la frase utilizada por la oposición a la derecha y a la izquierda de la coalición republicano socialista en el poder, pasó a la historia. En un principio respondía a la estrategia de la defensa de Pardo Reina, abogado de Rojas, de conseguir la absolución de su defendido argumentado que su actuación respondía a órdenes del mismo presidente del gobierno, Manuel Azaña. Luego fue utilizada hasta la saciedad para intentar derrocar a Azaña y lo que significaba. Pardo Reina y Barba fundaron la UME, organización ilegal de oficiales militares, que el 18 de julio de 1936 apoyó decididamente el golpe de estado. Barba participó activamente en la contienda. En 1945 fue nombrado gobernador civil y jefe provincial del Movimiento de Barcelona. Murió en un accidente de tráfico en 1965.
Tanto Pardo Reina como Barba Hernández pertenecen al reducido grupo de protagonistas de los Sucesos que durante la postguerra no sufrieron consecuencias negativas por su participación en ellos.
