Gregorio
Fernández Artal nació el 12 de marzo de
1906 en Pancrudo (Teruel) en el cuartel de la Guardia Civil en el que su padre
Gregorio era comandante de puesto. El teniente Artal, que el día anterior había viajado de Sevilla, donde tenía destino, a San Fernando, a las tres de la tarde había recibido las órdenes de continuar hacia Casas Viejas y tomarla bajo control. Artal acudió a Casas Viejas con doce guardias de asalto y cuatro guardias
civiles siguiendo las órdenes del gobernador civil Pedro del Pozo.
Fernández Artal nació el 12 de marzo de
1906 en Pancrudo (Teruel) en el cuartel de la Guardia Civil en el que su padre
Gregorio era comandante de puesto. El teniente Artal, que el día anterior había viajado de Sevilla, donde tenía destino, a San Fernando, a las tres de la tarde había recibido las órdenes de continuar hacia Casas Viejas y tomarla bajo control. Artal acudió a Casas Viejas con doce guardias de asalto y cuatro guardias
civiles siguiendo las órdenes del gobernador civil Pedro del Pozo.
Una vez en
el pueblo y en contacto con los guardias civiles supervivientes y de Anarte,
retiró la bandera anarquista del sindicato y se dispuso a detener a los líderes
de la revuelta. La detención de Quijada le llevó a la corraleta de Seisdedos.
Estuvo al mando de las operaciones hasta que llegó Rojas. Después se encargó de la ametralladora que mataría a Manuela Lago y Francisco García cuando, después de incendiado al caserón, intentaron huir.
Participó en la
razzia de las siete la mañana liderando la patrulla que hizo las detenciones en
la calle Nueva. Fueron detenidos y después fusilados Cristóbal Fernández, Juan Silva, Juan Galindo, Andres Montiano, Balbino Zumaquero y Fernando Lago. Los fusilamientos le parecieron poco escarmiento al capitán Rojas. Una vez finalizada la razzia de las siete de la mañana Rojas le ordenó a Artal que quemara las chozas. Este se negó. Rojas volvió a insistir y Artal solicitó la colaboración de delegado del gobernador, Fernando de Arrigunaga para convencerlo de que desistiera de ese empeño. Entre los dos evitaron la catástrofe. Convencieron a Rojas y éste acabó por revocar la orden.
razzia de las siete la mañana liderando la patrulla que hizo las detenciones en
la calle Nueva. Fueron detenidos y después fusilados Cristóbal Fernández, Juan Silva, Juan Galindo, Andres Montiano, Balbino Zumaquero y Fernando Lago. Los fusilamientos le parecieron poco escarmiento al capitán Rojas. Una vez finalizada la razzia de las siete de la mañana Rojas le ordenó a Artal que quemara las chozas. Este se negó. Rojas volvió a insistir y Artal solicitó la colaboración de delegado del gobernador, Fernando de Arrigunaga para convencerlo de que desistiera de ese empeño. Entre los dos evitaron la catástrofe. Convencieron a Rojas y éste acabó por revocar la orden.
Si importante fue su
actuación en el restablecimiento del orden durante los sucesos, no lo fue menos
en el esclarecimiento posterior de estos. Tanto a las autoridades gubernativas
como judiciales fue uno de los que contó la verdad de los hechos, teniendo un
duro enfrentamiento con Rojas por ello.
Artal desaparece en Madrid en septiembre
de 1936 en circunstancias confusas y no
aclaradas dentro del ambiente violento tras el golpe de estado. Dice Jesús Núñez: «Finalizada la guerra y dada su condición de «desaparecido», no podía ser inscrito su fallecimiento en el registro civil, por lo que el 3 de octubre de 1942, su madre solicitó al director general de la Guardia Civil un certificado sobre su situación, «no teniendo noticia oficial ni concreta sobre el paradero de su citado hijo Gregorio desde el mes de septiembre del año 1936, en que, según referencias particulares, se pasó a la Zona Nacional por encontrarse a la iniciación del Glorioso Alzamiento Nacional en Madrid».
actuación en el restablecimiento del orden durante los sucesos, no lo fue menos
en el esclarecimiento posterior de estos. Tanto a las autoridades gubernativas
como judiciales fue uno de los que contó la verdad de los hechos, teniendo un
duro enfrentamiento con Rojas por ello.
Artal desaparece en Madrid en septiembre
de 1936 en circunstancias confusas y no
aclaradas dentro del ambiente violento tras el golpe de estado. Dice Jesús Núñez: «Finalizada la guerra y dada su condición de «desaparecido», no podía ser inscrito su fallecimiento en el registro civil, por lo que el 3 de octubre de 1942, su madre solicitó al director general de la Guardia Civil un certificado sobre su situación, «no teniendo noticia oficial ni concreta sobre el paradero de su citado hijo Gregorio desde el mes de septiembre del año 1936, en que, según referencias particulares, se pasó a la Zona Nacional por encontrarse a la iniciación del Glorioso Alzamiento Nacional en Madrid».
Gregorio Fernández Artal y Juan Gutiérrez López son los dos miembros de las fuerzas del orden que con sus declaraciones más ayudaron a que se conociera a verdad de lo ocurrido en Casas Viejas. Los dos murieron en la Guerra Civil


