Todo el desarrollo reciente de Benalup-Casas Viejas se ha basado en el sector de la construcción, el cual se ve acompañado de pequeños talleres y empresas auxiliares como la carpintería, la pintura, la fontanería…

El paso de la agricultura a la construcción significó el salto en el escalafón social de muchos jornaleros, y ello se produjo porque los salarios aumentaron de manera significativa, lo que permitió que una gran cantidad de trabajadores entraran de lleno en la sociedad de consumo, pese a los inconvenientes de las duras condiciones laborales de la albañilería: el destajo, la eventualidad, la escasa especialización y, sobre todo, la espada de Damocles que representa la posibilidad de las crisis cíclicas en el sector de la construcción.

A finales de los años sesenta, la Costa del Sol, la Bahía de Cádiz y la de Algeciras fueron zonas que absorbieron mucha mano de obra no precisada de cualificación. Estamos, pues, ante un sector básico en la economía benalupense hasta fecha reciente, basado en el traslado de albañiles locales a esos sitios.

Esta emigración pendular motivada por la construcción está en la base de que durante algún tiempo Benalup-Casas Viejas tuviera el mayor parque automovilístico en cifras relativas de España. Según un estudio que hicieron Verónica Salcedo y Santos Rocha, la carretera del Castaño, a la que en el pueblo se la denomina «de los albañiles», tiene una densidad de tráfico por la mañana y por la tarde cuatro veces superior que en las horas centrales del día y diez veces superior que los fines de semana.
A partir de 2007, al hilo de la crisis mundial, el sector también sufre una recesión, lo que afectó muy duramente a Benalup-Casas Viejas por su monocultivo sectorial. Dicha crisis está significando la terciarización de nuestra economía y el paso de la construcción a una posición secundaria en la economía local.

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