Empezar agradeciendo al público asistente su presencia. No me considero justo merecedor de ninguna medalla, de hecho alguna vez previa la he rechazado, pero debido a la forma en que se me ha propuesto y, sobre todo, mis compañeros de viaje, mis dos maestros Pepes, he decidido aceptarla. Por ello aprovecho este discurso de aceptación para homenajear a las personas que han forjado este pueblo, que sí son merecedoras de este homenaje. Pido permiso y perdón por las ausencias, para mitigarlo he huido de dar nombres concretos. Los he dividido en tres colectivos
I.- Los que vienen aportando
Los primeros que fueron llegando a lo largo del siglo XIX son los denominados sopacas. La otra mitad de los primeros pobladores provienen de las localidades próximas, como Medina. A mitad de los setenta, coincidiendo con el boom de las Lomas, llegaron muchos trabajadores de Alcalá y de la provincia de Sevilla. A principios del siglo XXI, en los años de precrisis muchos extranjeros vinieron quedándose a vivir aquí. También lo hacen los funcionarios que el gobierno manda a esta localidad para que funcione. Hay ejemplos de ello en carabineros, guardias civiles, guardias de arbitrios, guardias municipales, médicos, maestros, sacerdotes o funcionarios civiles. A estos hay que sumarle los que hacen un alto en su huida o los arrastra la marea de la vida.
Los jornaleros son el santo y seña de Casas Viejas. Vienen en busca de trabajo en los latifundios que la desamortización había creado. Sus asentamientos ilegales en chozas forman el pueblo, pese a la oposición de la corporación asidonense. Parto y crianza complicada. Su preminencia jerárquica llegó hasta los años sesenta donde muchos se convirtieron en albañiles. El gran desarrollo de estos se contextualiza en la construcción de una nueva localidad por la sustitución de las chozas y en la emigración por el campo de Gibraltar y la costa malagueña. Referencia breve a otros oficios como los zapateros, hortelanos, molineros, carboneros, corcheros, furtivos, esparragueros, recoveros, arrieros…
Lo cierto es que todos, corresponden a la gran hospitalidad con la que son recibidos, aportando, como siempre, lo que mejor saben y tienen.
Yo llegué como docente un 2 de julio de 1992, el día que murió Camarón de la Isla. Mi primera impresión de este lugar no fue buena. Nos fuimos convencidos de que iba a pedir una comisión. Cuando volví en septiembre, en menos de una semana ya estábamos atrapados en la tela de araña que con el paso del tiempo se ha convertido para nosotros Benalup-Casas Viejas. Como a los sopacas, los funcionarios, los que pasaban por aquí, ningún teléfono cerca y se quedaron a vivir…
II.- Los que se van y vienen aportando modernización y conocimiento
También es un sitio de buscavidas, de carretera y manta, de personas que aceptan el reto de la partida. Un tercio de la población benalupense emigra a zonas más prósperas del extranjero y de España, con especial mención a Torrent. Citar a los exilios producidos por los sucesos o la Guerra Civil. En los años sesenta el gran trauma. En todos los casos son personas valientes que tienen que adaptarse a una nueva forma de vida contribuyendo a la desaparición de las chozas y la llegada de la modernidad. En los ochenta y noventa la costa mediterránea la invaden los albañiles benalupenses que realizan una emigración pendular. Con la crisis del 2007 volvió aparecer la emigración. Miembros de la generación más preparada de la historia de Benalup-Casas Viejas no tienen trabajo aquí y deben emigrar.
Rendir tributo a los que se empeñaron que la historia de Benalup-Casas Viejas dejará de estar secuestrada. A Jerome Mintz le gustaba que le llamaran el americano de Benalup. Su prolongada estancia en este pueblo cambió su vida y la nuestra. Especial tributo a sus informantes, aquellos que llevaban toda su existencia en la clandestinidad y la rompieron para que el americano diera a conocer al mundo la historia de Casas Viejas. A los historiadores, pensadores y activistas foráneos que luego nos han ayudado a quitarnos la pesada losa que los que se habían apropiado de los recursos de este pueblo pusieron sobre la historia de este pueblo.
III.-Mujeres y hombres
Las mujeres son las ninguneadas que tienen que llevar el peso de la familia, en los buenos y malos momentos. Nombrar al grupo de Amor y Armonía durante la Segunda República. O las que se atrevieron a romper las normas sociales imperantes y vivieron con sus parejas en amor libre. Reconocimiento especial a aquellas mujeres que durante el franquismo consiguieron hacerse un hueco en el mercado laboral. Por ejemplo las comadronas, las lecheras, las chicas del cable, las maestras, las jornaleras, las tenderas. Todas multiempleadas. Se encargaban de su casa, del negocio y de repartir solidaridad y empatía en unas difíciles circunstancias.
Nos detenemos ahora en los hombres que se significaron en la vida pública, aquellos que pretendían cambiar una realidad que no les gustaba. Algunos perdieron la vida defendiendo sus ideas, otros pasaron largo tiempo en la cárcel por ello y todos, de una forma u otra, sacrificaron sus intereses personales por el bien colectivo. El problema siempre fue la tierra, la tierra. Los anarquistas son los protagonistas principales de la crónica de la derrota. Hacer referencia a las 28 víctimas mortales de los sucesos y a las trece personas que murieron en la Guerra Civil. A todos los que les tocó vivir la postguerra les marcó la escasez y la represión. A ese desconocido y vilipendiado mundo del maquis y del contrabando. Mención especial para los que intentaron, aunque fracasaron, conseguir en época de Franco la segregación o los que prosiguieron en la transición y la consiguieron.
Turno ahora a los alcaldes pedáneos desde los del siglo XIX hasta él de 1991, que fue el último. Después le sustituyeron los tres alcaldes, alcaldes, que lo han sido sin los grilletes de pedáneo. También referenciar a aquellos políticos incombustibles y reivindicativos que no alcanzaron la poltrona de la alcaldía pero se dejaron muchos jirones de su piel en la lucha por sus ideas y su gentes.
Faltan muchas menciones para completar el cuadro, pero no puedo finalizar sin nombrar a las familias y sus sagas de las dos grandes fiestas de la participación. Del carnaval y del maratón. Hay que hacerle un hueco al fútbol y a los bares donde se socializaban los hombres.
Siempre me ha encantado la vida social. La calle de Benalup-Casas Viejas da muchas satisfacciones. Jugué en las panteras, el equipo que más partidos ha perdido de futbito en la historia de esta localidad, me apunté a la peña de los veinte duros arrastrado como Peter Pan por el miedo a crecer o a la carnavalesca vamos a callar, vamos a beber, vamos a escuchar para combeber entre amigos, en el fondo dos caras de la misma moneda. Mi grito de guerra es nos leemos en los blog, nos vemos en los bares.
Tres mujeres y un hombre han acompañado y dado soporte a mi estancia en B-CV. Mi madre, que tanto presumía de ser ilurquensa y que tan bien se adaptó aqui. Mi compañera del alma Juani, de fatigas y de satisfacciones. Mi hija, que ahora en el hospital es la hija de Salus, aunque tengo asumido que dentro de poco yo seré el padre de Irene. Y mi hombre, que espero que herede de mí algo más positivo que la futura alopecia.
Concluyo este tributo a los que verdaderamente han formado Benalup-Casas Viejas a través del bucle del tiempo. Viéndolo con la perspectiva histórica necesaria, desde la inmensidad de lo global que nos hace pequeños y minúsculos a los de aquí y ahora. Este es un sitio de sopacas y jornaleros, de migrantes de los dos sentidos, de funcionarios y albañiles o carboneros, furtivos u hortelanos…, aquí no hay como escribió León Felipe: “ni casas solariegas y blasonadas, ni retratos de abuelos que ganaran una batalla, ni sillones de viejos cueros, ni espadas…”. Esto está lleno de gente humilde que le ha dado sentido a su vida buscando la senda de la libertad y el instinto de la supervivb v.-encia. Eso es lo que nos aporta nuestra identidad, cohesión, sentido de pertenencia a una comunidad, a un grupo, a un pueblo. Personalmente quiero terminar insistiendo en que Benalup-Casas Viejas me ha permitido profundizar en su historia, en esa tela de araña que me ha atrapado y le ha dado sentido a mi vida. Estoy totalmente convencido de que en otros lugares no me lo hubieran permitido. Por ello, más que merecerme yo un reconocimiento por hacer lo que me gusta, regalo que agradezco y valoro, la gente de B-CV tiene mi gratitud; eterna e infinita.
VIVA CASAS VIEJAS
Conchi, Araña y Cortés



