Como decía hace menos de dos semanas, después de las vacaciones, el blog Desde la historia de Casas Viejas volvía con su cita diaria con sus lectores. Llegan los años veinte, aunque no la década y esperemos que no precedan a otra tan mala como pasó el siglo pasado. Es época de nuevos propósitos y proyectos. La gente se apunta al gimnasio, se apunta a algún coleccionable o se propone quitarse de fumar o beber. Yo hace tiempo que me conformo con respirar para no ahogarme. Habrá que seguir en la lucha, no hay otra. La lucha siempre desgasta, pero ¿que es la vida sino una pelea constante? Así que vayamos al primer post. Este que inaugura la primera parte del 2020 lo voy a dedicar a tres aspectos. 

En primer lugar a los calendarios que ha regalado el Ayuntamiento a los jubilados. Son doce fotos de Mintz (uno por cada año), más una portada y un collage. La verdad es que me parece una obra de arte que todo benalupense debe tener en su casa. Tengo muchos lectores que viven fuera de B-CV y que les va a ser imposible hacerse con un ejemplar. Imbuido en el espíritu de la navidad he comprado a las asociaciones benéficas que los venden unos pocos ejemplares. Estoy dispuesto a regalárselos a todo aquellos que me escriban un post relacionado con la historia de Benalup-Casas Viejas, ya sea de su familia o de temática general. Así que si quieres que te envié gratis un calendario con las fotos de Mintz ponte a escribir y enviámelo, pues tengo ejemplares limitados.


La segunda cuestión se refiere a los actos programados por el Ayuntamiento para celebrar el 87 aniversario de los sucesos. En dos versiones. Para hablar sobre el microteatro le escribí a la directora María Orellana y me envió el siguiente texto: “Los sucesos de Casas Viejas. Microteatro” es un proyecto educativo realizado y producido con adolescentes del IES Casas Viejas.
Es un proyecto pequeño, porque los alumnos del IES Casas Viejas ponen sus voces a playmobiles que se customizado para este proyecto, una empresa de Cádiz nos ha caracterizado en playmobil guardia civiles, guardias de asaltos y campesinos de la época”. 
En el aula de plástica del IES Casas Viejas, tutorizada por Paco Labrador, se ha construido a escala, el sindicato, la casa Cuartel y el casarón de Seisdedos.
Es pequeño porque su duración no llega los 35 minutos y porque su puesta en escena es un espacio reducido para un máximo de 30 personas por pase.
Es un proyecto pequeño, pero también grande, pues el hecho de que todo esté realizado por adolescentes, incluso el dibujo del cartel (Dibujado por Cristina Labrador) lo hace grande; son los niños la garantía de dar continuidad al conocimiento de la historia de Casas Viejas; ellos son lo que vienen y lo que se van a quedar.
Una vez más el teatro como herramienta de conocimiento, como punto de encuentro, como garantía de relaciones humanas, en estos tiempos en los que la tecnología ocupa gran parte de la vida de esos jóvenes.
Está claro que es inevitable crecer tecnológicamente pero proyectos como éste hacen crecer a los jóvenes en proyectos sociales y culturales tan necesario como la tecnología que utilizamos para realizar este trabajo; un ejemplo de que tecnología, cultura, sociedad y conocimiento están obligados a caminar de la mano; solo juntos seremos capaces de convivir en un mundo mejor apostando por su desarrollo”.


En tercer lugar dentro de los actos del 87 aniversario de los sucesos destaca en el Teatro Municipal el día 10 de enero se estrenará el documental “Casas Viejas 1933”, del director José Luis Hernández Arango y producido por Toma2 Media S.L. para Canal Sur Televisión. Le pedí unas pequeñas palabras sobre el documental y me envió esto: «Como algunos de los seguidores de este blog sabrán, el próximo 10 de enero se estrena en Casas Viejas un documental que aborda los sucesos acaecidos en este pueblo en 1933. Su títullo es ‘Casas VIejas 1933’. Sí, lo sé, no me comí mucho la cabeza con el títulos, pero les puedo asegurar que fue con lo único que no me comí la cabeza con este proyecto, uno de los más difíciles de mi vida…


La idea de hacer un documental sobre unos hechos tan tremendamente dolorosos surgió por casualidad, como casi siempre suceden las cosas importantes de la vida. El 10 de enero del 2018, mientras navegaba por Internet, vi un comentario en Facebook de una chica que recordaba el 85 aniversario de los sucesos. Yo había escuchado hablar de que en Casas Viejas había ocurrido un crimen, pero no sabía exactamente qué fue lo que pasó. Para mí Casas Viejas era una especie de Puerto Urraco, un lugar donde mataron a mucha gente. No sabía nada del movimiento anarquista, ni de las promesas incumplidas de la II República, ni de la represión salvaje que sufrieron quienes solo buscaban pan para sus hijos y un trozo de tierra que poder labrar…

Empecé a documentarme sobre el tema y lo que descubrí me fascinó… Y lo mejor de todo era (al menos para un productor audiovisual) que no había ningún documental reciente que tratara el tema con rigor. Por tanto vi que había posibilidades de hacer algo bonito que arrojara luz sobre los sucesos y que contribuyera a que esta historia se diera a conocer. Sobre esto quiero incidir… Una de las cosas que más me llama la atención sobre los sucesos de Casas Viejas es el desconocimiento que hay sobre los mismos; mucha gente ha oído hablar de Casas Viejas y saben que algo malo pasó allí, pero más allá de eso no saben nada y lo que saben está manipulado o solo se queda en el titular: «Mataron a unos campesinos revolucionarios». Estamos pues ante unos hechos trascendentales en nuestra historia reciente, pero que sin embargo son desconocidos para la mayor parte de los andaluces… Y lo más desconcertante, para los propios casaviejeños. ¿A qué se debía este desconocimiento? Pronto supe que esas razones contenían una mezcla de miedo, vergüenza y ganas de olvidar algo que se percibe como negativo.

Durante estos meses me he enfrentado a ese miedo, a esa vergüenza y a esas ganas de olvidar. Han sido muchas las personas que no han querido participar en el documental. Algunas alegaron excusas más o menos amables; desde el «Yo no sé nada» al «No me contaron nada». Otras se negaron en rotundo e incluso recurrieron al bloqueo directo en whatssap. No hablo solo de descendientes de las víctimas o de personas anónimas, sino de historiadores de reconocido prestigio que también rehusaron participar… Por eso, cada uno de los testimonios de este documental tiene un valor excepcional, porque en él aparecen los valientes, los que han querido dar la cara por la memoria de los suyos; los que creen que Casas Viejas no es algo del pasado, sino que está más presente que nunca.

Porque el gran atractivo de Casas Viejas es que lo que ocurrió en esta pequeña aldea de Andalucía sigue ocurriendo en buena parte del planeta. Lo podemos ver en esos pueblos del Amazonas que luchan por no desaparecer frente a la voracidad de las grandes multinacionales; lo vemos en Chile, en Hong Kong o en Francia. En cualquier lugar del mundo hay personas que luchan por sus derechos y que son reprimidos por las fuerzas del orden. Lo que ocurrió en este pueblo es la metáfora perfecta de la lucha de los que no tienen nada frente a los que no quieren soltar sus privilegios…

Para mí Casas Viejas sigue vigente como método infalible para comprobar el estado de salud de una sociedad. Las enfermedades no surgen de repente, siempre hay pequeños síntomas que avisan del desastre: un pequeño bulto, un temblor, un olvido… Señales de desastres inminentes en forma de cáncer, esclerosis múltiple o alzhéimer. Casas Viejas fue el primer síntoma de que algo no iba bien en España. Esa represión brutal no fue algo normal, sino que demostró que nuestros demonios estaban latentes, esperando su momento. Tres años después, los demonios se desataron y la enfermedad estalló. Por eso, cada vez que veamos las noticias en la televisión, debemos tener el recuerdo de Casas Viejas presente…

Comprendo que para los casaviejeños, recordar lo que sucedió en sus calles y plazas es un ejercicio doloroso e incómodo; pero absolutamente necesario, como muchas de las cosas dolorosas e incómodas que nos encontramos a lo largo de nuestra existencia. Es necesario como herramienta para que los casaviejeños comprendan su propio pasado, pero también para que puedan interpretar el presente. Porque, no nos engañemos, gran parte del olvido de los sucesos de Casas Viejas no surge de manera consciente y reflexiva, sino que ha sido promovido por aquellos a quienes interesa que lo que ocurrió en este pueblo deje de ser esa heramienta, ese termómetro intelectual que mida la salud de una sociedad.

Me gustaría que este documental sirviera para que los casaviejeños comprendan que tienen que sentirse muy orgullosos de que durante unos meses su pueblo fue el termómetro que avisó al mundo de que España se desmoronaba. Orgullosos de que unos valientes se levantaran contra la tiranía de unos pocos y doblemente orgullosos de que solo el fuego y los tiros pudieran terminar con las vidas de sus antepasados, pero no con su ejemplo. Pocos pueblos pueden presumir de algo así… Por todo esto, les pido que no falten el próximo 10 de enero a una cita con su pasado, con nuestro pasado».

Las entradas, tanto para el estreno del documental como para el microteatro, son gratuitas y se recogerán en la Oficina Municipal de Turismo en el siguiente horario: martes 7 de enero de 10:00 a 15:00 horas; miércoles 8, jueves 9 y viernes 10 de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 18:00 horas. Para el documental se podrán retirar cuatro por persona, mientras que para el microteatro serán dos por persona.

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