El Ventorrillo. Foto Jerome Mintz

De vuelta en Casas Viejas en el Ventorrillo de lo que luego sería la calle San Elías, Francisco Pérez Bayer se encuentra con marinos gaditanos que van a incorporarse al cerco del peñón. Si ahora pasa por aquí el corredor verde dos bahías (ayer salía en prensa la limpieza del tramo que va de las Lagunetas a los Barrios), antes lo hacía el camino que comunicaba Cádiz con Gibraltar y este ventorrillo era un lugar estratégico de parada y fonda. El antecedente fue la vieja calzada romana.

Dice así Pérez Bayer: «Había yo estado otra vez allí con harta incomodidad (19 días antes cuando provenía de Cádiz). No es más que una hermita y dos barracas infelices. Todo estava ocupado con varios coches y carros que conducían a Algeciras a veinte y quatro jóvenes Guardias Marinas de Cádiz para el servicio de nuestra Armada. Luego que apeé me preguntaron con gran curiosidad si permanecían las Esquadras en Algeciras? Dígeles que el día antecedente por la tarde allí permanecía y estaban haciendo aguada, y no davan muestras de salir tan presto. Alegraronse mucho».




Según me informa mi asesor militar Enrique Carabaza los  guardiamarinas, es decir aspirantes a ser oficiales de la Marina de Guerra, están preguntando por las Escuadras de la Armada española que llevan a cabo el cerco al peñón que hemos comentado. Se conoce por Escuadra a un conjunto de navíos de varias clases, puestos al mando de un Almirante para alcanzar un objetivo concreto o llevar a cabo una campaña. En este caso el cerco a Gibraltar. La Escuadra alineaba navíos de varios puentes (Hileras/filas de cañones que se alojaban desde la cubierta hasta la línea de flotación, a babor (izquierda) y estribor (derecha) mirando de espaldas a la popa (trasera del buque) y en dirección a proa (delantera del navío), fragatas, corbetas, bergantines, buques de transporte, etc. Pero cuando llegaron a Algeciras el cerco había terminado y la derrota española había sido flagrante ya que las baterías flotantes habían ardido

Prosigue el viajero con su relato sobre su estancia en el Ventorrillo de Casas Viejas: «Habian ya comido como se come de camino y en tales paradas. No tuve que darle sino un poco vino marca de Chipre que me había regalado Don Ventura Caro. Lo estimaron y brindaron por la salud del Rey. Tomaron su carruaje y yo me puse a comer una sopa escaldada y un poco de jamon del repuesto y mientras comía la familia me recoste sobre un poyo y me dormi un poco.

Por la tarde proseguimos nuestra ruta a Medina Sidonia. Esa ciudad esta en un pinaculo. Al pie de el hay una Hermita que llaman los Santos (no se que Santos son) donde suelen dar hospedage con la proxima Venida del conde de Artois de transito por Cadiz no pudieron o no quisieron admitirnos. Hubimos pues de subir la cuesta trompicando pero ya arriba encontramos mejor hospedage que huvieramos tenido en los Santos. Pasose la noche razonablemente».
Fueron muchos los nobles, militares y curiosos que quisieron observar in situ el asedio a Gibraltar, entre ellos el conde de Artois, rey de Francia posteriormente con nombre de Carlos XI.

Se despide el viajero de esta comarca con otra visita a Medina Sidonia, pero en este caso para pernoctar una noche. En la antigua ermita visigoda de los santos como hemos visto no encontró plazas libres, pero si arriba en el pueblo. Al que por cierto describe de forma negativa: 
«Miercoles 25
Por la mañana mientras cargaba di una vista a la ciudad, cuya situación es estrafalaria. Dificil acceso y mansión ingrata. Peso infeliz. Edificios tristes, calles no hay sino por la casualidad de confrontar algunas casas. Yo decía los de mi comitiva por chanza, que los fundadores llamarían Medina Zanhoria y el tiempo havia corrumpido o mejorado su nombre».



El clérigo Francisco Pérez Bayer continua con su visión peyorativa de Andalucía, como se ve en esta descripción de Medina Sidonia. Los viajes de los románticos y los viajeros en el siglo XIX y XX por Andalucía contribuyen a ahondar en los tópicos de exotismo, pobreza, flojera… Habrá que esperar a la década de los sesenta cuando venga otros estudiosos que la vean de otra forma, buscando causas en la estructura económica como fue el caso de Benalup de Sidonia de Jerome Mintz. En esa década también comenzó el turismo como fenómeno de masa, actividad económica plenamente consolidada en la actualidad en Medina y Vejer y que pronto lo será, esperemos, en Benalup-Casas Viejas. Ojalá que los viajeros que nos visiten, cuando se acabe esto que todo el mundo dice que se va a acabar,  se lleven mejor impresión de esta tierra que Francisco Pérez Bayer en 1782.
Anterior El misterioso secuestro de Eduardo Pérez Ruiz. La Guardia Civil visita la Herrumbrosa. 3
Siguiente El Benalup de Sidonia de finales de los sesenta y principio de los setenta en los outtakes de Mintz. La vida cotidiana.Las migraciones. 8

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: Juana Rosa Berbel.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a Webempresa que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad