Aunque los liberales seguían manteniendo sus viejos proyectos ilustrados en torno al campo español, los asidonenses, a través del Ayuntamiento, dirigidos por la oligarquía ganadera seguía oponiéndose a ese proyecto que significa independencia, agricultura y propiedad mediana y pequeña.
Dice Antonio Morillo: “ Y como el Ayuntamiento no contesta, se le dice al comisionado Sr. Montes de Oca que «proceda ya, para no más retraso inmediatamente al reparto de suertes, precisamente entre jornaleros del campo y labradores pequeños, aunque posean de una hasta cuatro yuntas, con tal de que no tengan otra propiedad». Hacen hincapié en que el «reparto no es para propietarios y particulares de facultades, sino para goce de las clases menesterosas». Y en conclusión. por Real Orden, el 2 de marzo, se aprueban las disposiciones de la Diputación sobre el reparto de los baldíos en la nueva población de Casas Viejas».
Seis meses después la Diputación ante la falta de iniciativa del Ayuntamiento de Medina y la oposición al nuevo proyecto insiste en que los repartos sean para pequeños y medianos agricultores, posibilitando que las suertes recaigan en quien denuncie el incumplimiento de esta orden “A propuesta del Sr diputado D. Francisco Montes de Oca acordó la Diputación enviar orden al Ayuntamiento de Medina, provisionándole que luego que la reciba disponga se fijen edictos y se publique por voz del pregonero en todos los barrios de aquella ciudad por tres domingos consecutivos, haciendo saber si los agraciados en las suertes de tierras que se asignaron a la población de Casas Viejas que en la próxima sementera han de labrar por sí con arreglo a lo establecido, de manera que en todas las suertes que sean susceptibles de cultivo ha de verificarse en mayor o menor cantidad según la proporción del propietario; en la inteligencia que de no verificarse el cultivo, procederá el Ayuntamiento bajo su responsabilidad a segregar de la suerte al individuo que no hiciera ella el uso acordado al tiempo de la donación, teniendo opción a las suertes cualquiera vecino que haga la denuncia y tenga los requisitos prevenidos en los decretos de la materia” Acta de Diputación de Cádiz 2-9-1822
Veinticuatro días después aparece el asunto de la barca. La propuesta es del Ayuntamiento de Medina, pero con restricciones, la Diputación las elimina quiere dejar claro que ella maneja el cotarro del nuevo pueblo: “Se vio un oficio del mismo Ayuntamiento de Medina de diez y siete del corriente, proponiendo el establecimiento de una barca de pasage en el río Barbate, y que se conceda a que la ponga de su cuenta una suerte de las de población de Casas Viejas que están aun vacantes, y sea más próxima a la pasada del rio sin sujetarlo al sorteo ni al pago de ningún canon, durando su posesión todo el tiempo que permanezca allí la barca, prefiriendo si es posible al que no disfrute otra suerte de las expresadas. La Diputación acordó la aprobación del establecimiento de la barca, ampliando la propuesta del Ayuntamiento a la concesión de una suerte sea o no de las comprendidas en la demarcación de Casas Viejas y tenga o no suerte repartida el individuo que se haga cargo del establecimiento, siempre que no puedan conciliarse los requisitos de que la suerte sea de la población y el empresario se contente con sola aquella, procediéndose por el Ayuntamiento a celebrar el contrato con la persona que se presente a hacer proposición, sin pasar a realizarlo hasta dar cuenta a esta superioridad” 26-9-1822
Un mes más tarde, Diputación vuelve a la carga ahora con el tema de los 8000 reales para los cuatro primeros colonos “A propuesta de la comisión de agricultura, acordó la Diputación se prevenga al Ayuntamiento de Medina que a cada uno de los cuatro colonos dotados con tierras en el término de Casas Viejas que labren en él las cuatro primeras casas, se les den dos mil reales: que para la entrega de estas cantidades se entienda el Ayuntamiento con el Sr vocal Don Francisco Montes de Oca, comisionando que fue en el proyecto de población de Casas Viejas que los ocho mil reales, importe de estas asignaciones, los supla el Ayuntamiento por cuenta de las cuotas que debe satisfacer aquel pueblo para gastos de la provincia y que el mismo Ayuntamiento de a esta determinación toda publicidad para suscitar el interés de los que asignen la adjudicación del premio designado” Acta de Diputación 10-10-1822
Y la última noticia que aparece sobre el tema, 24 de enero de 1823: “En vista de una exposición de la sociedad de fomento de agricultura de Medina Sidonia fecha diez y ocho del corriente en que indica los medios más oportunos para llevar adelante el proyecto de población de Casas Viejas se acordó, conforme lo pedía dicha sociedad oficiar al Ayuntamiento de Medina para que ingrese en la Depositaría de aquella la cantidad destinada para los quatro premios de dos mil reales, que deben dárseles a los quatro colonos que en aquel sitio labren las primeras Casas, así como el producto de las tierras arrendadas para el mismo fin, después de satisfecho el honorario del Capellán que celebre la misa en la Iglesia de aquel territorio y cuyo residuo debe revertir en beneficio y fomento de aquellos habitantes”.
Pero en Abril de 1823 los cien mil hijos de San Luis, el ejército francés, invadieron España. A Fernando VII lo trasladan a Cádiz, ¿dónde si no?, pero el 1 de octubre lo liberan y se decreta la abolición de todas las normas jurídicas de los tres últimos años. Entre ellas el proyecto de población independiente en Casas Viejas basado en la agricultura y la pequeña y mediana propiedad. Por toda España los partidarios del absolutismo o Antiguo Régimen gritaban: “Vivan las cadenas y mueran los negros”. Los negros eran el calificativo con los que estos se referían a los liberales. En Medina se extendió a los forasteros o sopacas que querían formar un pueblo independiente en Casas Viejas. En el caso de Pedro Bonino se ejemplifica claramente. Pero eso será objeto del próximo capítulo de la serie.

