Querido Salustiano. Te envío este poema donde se explicita el dolor desde el recurso de tiempos de miseria y humillación. Tiempos de hambre que duró toda la década de los cuarenta y cuyo recuerdo se agarra a la memoria colectiva de toda una generación. El hambre de la posguerra en Alcalá de los Gazules hizo que se fijara, hasta bien entrado los años cincuenta, el viernes como día de la semana que se permitía pedir a “los pobres”. La fila de personas, sobre todo mujeres, niños y ancianos, esperando su turno en los zaguanes de las casas acomodadas hasta que le dieran una “perra chica” o una “perra gorda”, es una imagen inseparable de estos años de escasez y subordinación. Un alcalaíno escribió estos versos de rabia y de dolor. Recibe un fuerte abrazo. De Agustín Coca.
L O S V I E R N E S
¡¡Por favor no me los nombres!! . . .
los borraría si pudiera,
de mis recuerdos de niño,
pues hieren mis sentimientos
y me llenan de tristeza.
Larga fila de personas,
muestra de la iniquidad
para varones y ancianas,
pobres de solemnidad;
almas vivientes sin vida;
implorando una limosna,
los viernes por la mañana,
de puerta en puerta en las casas
de los ricos de Alcalá.
Tiempos de gentes sin nada,
sin protección estatal,
que malvivían cada día
esperando que el siguiente
hubiese una peonada
que aliviara a la familia.
Por fortuna su destino
llegó el día que les cambió,
y encontraron el camino
del trabajo y el honor;
llegaron años de bienes,
y olvidaron para siempre
aquellos malditos viernes;
y el hambre y la sumisión,
que mi memoria retiene.
La pena fue que su pueblo
no fue quien los liberó
dándoles trabajo digno,
médicos y educación.
Tuvieron que abandonarlo
marchando a tierras extrañas
con sangre en el corazón,
y guardando en sus entrañas
el rincón donde nacieron.
Llorando porque sabían;
no eran aves migratorias;
que el viaje solo era de ida,
no había billete de vuelta.
La mayoría se murieron
sin retornar a su tierra.
Fco. Teodoro Sánchez Vera – 2012
Cuaderno Añoranzas
Las dos fotos son de Jerome Mintz

