Dice el mismo Valverde:” En realidad, si se hubiera de mirar el paso de la Edad Media a la Moderna con ojos de ecólogo, encontraríamos que quizá la aparición de las armas fuego ligeras en el campo de batalla fue el factor principal. Representó la muerte súbita de la caballería pesada, y con ella el predominio de los sistemas feudales, al mismo tiempo que confería a los navegantes ibéricos una superioridad neta sobre los pueblos ultramarinos que se tradujo en la expansión mundial de la cultura europea. El mundo dio un vuelco gracias a la superioridad técnica de las nuevas armas, que dieron a unos pocos un absoluto dominio sobre los demás y provocaron una revolución similar a la que mucho después provocó el armamento atómico y los mísiles intercontinentales.
Las armas usadas para la caza son las mismas que se emplean en la guerra aunque con adaptaciones especiales. Por ello y dado que las referencias a la caza son escasas, la única forma de seguir la evolución del armamento es tomar como referencia su uso bélico… Desde hace cinco siglos, el papel dominante en la guerra y en la caza ha corrido a cargo de las armas de fuego manuales, y el campesino con su escopeta o el infante con su fusil han sido dueños de los cotos y de los campos de batalla. El papel pionero que España tuvo en el desarrollo militar del arma de fuego portátil y que le permitió dominar militarmente Europa occidental durante siglo y medio… Ejerció ese dominio en los campos de batalla gracias al uso generalizado de arcabuces, al parecer transmitido por los moros granadinos…Realmente, todo indica que el uso de las armas portátiles fue un invento árabe del siglo XIV o XV “
. Los españoles tras el contacto con los musulmanes en “la Reconquista” utilizaron ese adelanto técnico de las nuevas armas para imponer su hegemonía en Europa y América, aquello de Felipe II “en mi imperio no se pone nunca el sol». Parece, por tanto claro, que la expansión del arma portátil no sólo favoreció nuevas hegemonías mundiales, sino también la extinción de la gran fauna. Con el fin del mundo medieval, en las armas de caza se produce el gran cambio de la ballesta por el fusil, con lo que también apareció la caza de volatería. Parece por tanto obvio la relación existente entre el adelanto técnico militar con el impacto medioambiental sobe la fauna.
Dice J.A. Valverde: «Hasta 1462 hubo osos en esos montes. Ignoramos sin embargo en qué año borró el viento de Levante el olor del último de los osos muerto en estos bosques. Unos milenios antes, en el paleolítico inferior quizás y más probablemente en época romana, el hombre había extinguido en el norte de África a Ursus arctos faidherbi, acosado entre el Sáhara y el mar, y que había alcanzado aquellas tierras desde el Mediterráneo oriental… Le falta ahora poco para aniquilar a los últimos Osos ibéricos que se mantienen en el reducto cántabro-pirenaico”

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