En agosto de 1836, tras  el pronunciamiento de los Sargentos de la Granja,  hubo algunos altercados públicos motivados por estos repartos. Dice Diego Caro: “Probablemente para calmar los ánimos, el Ayuntamiento siguió atendiendo las peticiones de suertes que le llegaban, concediendo las que parecían razonables y otras que no dejan de ser por lo menos “curiosas” como, por ejemplo la que aprobaba en la sesión del 24 de septiembre. Respondía a una petición de un tal Matías García, que reclamaba una suerte de 20 fanegas en Casas Viejas, comprometiéndose a cambio a enseñar a los vecinos de este poblano no solo “la Doctrina Cristiana”, sino también a “leer, escribir y a contar de valde”. Se le daba una suerte en el quinto pago de la dehesa de las Yeguas”.
En 1837 se produce un gran segundo reparto de tierras intentado mejorar y resarcir a los no beneficiados en el reparto de 1821. Dice Diego Caro: “El conflicto estallaba abiertamente a finales de septiembre, cuando se conocía un oficio de la Diputación, en el que proponía un reparto de “las tierras comunes” del término de la ciudad entre todos los vecinos y un escrito que firmaban más de seiscientos “yunteros y braceros”, pidiendo el cumplimiento de las órdenes superiores que –según decían-, exigían la devolución de las suertes repartidas “en la época de 1820 a 1823”. Otros 300 vecinos agraciados en 1821 se oponían a esta devolución y presentaban otro escrito. Se llegó al acuerdo de respetar los repartos de 1821 y hacer otro nuevo. Asistimos a otro reparto en 1841 en la regencia progresista de Espartero. Comenta Diego Caro:”A partir de ahora, la principal preocupación que van a tener los regidores municipales será el reparto de las tierras de Propios, una cuestión que había quedado paralizada en los dos años anteriores de Ayuntamientos moderados y que volvía a resurgir con fuerza en estos momentos, por las esperanzas que braceros y pelentrines habían depositado en los progresistas que gobernaban”. Dice Rodríguez Cabañas: “ofreciéndole la Dehesa de Benalup a los licenciados del Ejército “que nos han asegurado la libertad”. En éste, se destinan 150 fanegas para ejidos, o asientos de tres nuevas poblaciones: cincuenta al principio de la Mesa Alta, otras cincuenta en el sitio de Casas Viejas, y las cincuenta restantes en la Mesa de Picazo. De éstas sólo Casas Viejas tendría una acogida creciente de población desde algo antes”.

Anterior Cena benéfica
Siguiente Vente pa Alemania, Pepe. Y 2

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: Juana Rosa Berbel.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a Webempresa que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad