Como contaré en una próxima entrada, Julio Pérez Serrano y Marie-Claude Chaput se pusieron en contacto con Pepe y conmigo para que organizáramos la jornada del 9 de noviembre del VII Seminario Internacional. Al mismo tiempo que decidimos hacer el viaje por el problema agrario de la Janda pensamos que habría que realizar una especie de guía que nos sirviera de base para este evento . Ese es el origen de este libro. La causa de que lo presentemos en Vejer y no en Benalup es un poco compleja. La verdad es que durante la gestación del libro, así como en la preparación de las jornadas no hemos encontrado las ayudas y la colaboración que nos hubiera gustado, de hecho la asociación ha tenido que asumir una gran responsabilidad económica. Al final, se pactó con el ayuntamiento de Medina la recepción y el desayuno inicial de las jornadas. Presentar el libro ahí, ya no fue posible. Al Ayuntamiento de Benalup-Casas Viejas no se le ha planteado esa posibilidad porque tenemos el libro de Mintz en castellano terminando de cocerse y no queríamos quemar al personal. En la costillada de Cantarrana se consensuó con Antonio Verdú hacerlo en Vejer.
Vayamos a lo importante; la temática del libro. Se trata de analizar el problema agrario, una cuestión que va a marcar la historia del siglo XIX y parte del XX, en España, bajo la perspectiva de los conflictos sociales y las alternativas planteadas en la zona de la Janda interior, lugar que se convierte en el laboratorio más rico para este tema de todo el estado. Consta de seis artículos. El primero es una introducción , tratando la cuestión agraria desde el punto de vista general y presentado los distintos puntos del viaje. Empieza el recorrido José Luís Gutiérrez Molina por los escenarios de San José del Valle y los Sucesos de la Mano Negra. Aquella trama que las autoridades urgieron para acabar con el movimiento obrero y el incipiente movimiento anarquista en medio de grandes huelgas que querían erradicar el destajo. En Medina Sidonia, Eduardo Ángel Ruíz Butrón nos cuenta el caso de 1932 cuando en el transcurso de una huelga murieron a disparos de la guardia civil dos campesinos. Aprovechamos el viaje para hacer una mención de María Mármol y Ramón J. Sender o de Bernabé López Calle. La siguiente parada del trayecto es San José de Malcocinado. Fernando Sigler Silvera, parte de la Yeguada militar para llegar al pueblo actual, pasando y deteniéndose por la comunidad de campesinos de Malcocinado. Ésta constituyó el intento de solución al problema agrario por parte de la segunda república. La alternativa franquista a esta cuestión la constituye la finca de las Lomas. Yo intento hacer un recorrido histórico desde principios de la década de los cuarenta hasta los años ochenta del siglo XX, deteniéndome en la desecación de la laguna, la creación del poblado, la crisis de los ochenta… Hacemos una penúltima parada en las hazas de la suerte de Vejer, para terminar el recorrido en Casas Viejas. Allí, Pepe González nos traslada por los distintos escenarios donde transcurrieron los Sucesos, consiguiendo compatibilizar la ameneidad de un itinerario, con la seriedad de una descripción unos hechos históricos.
En todos los artículos empleamos parecida metodología. Huimos del academicismo y buscamos la complicidad de lector medio. Abunda la utilización de textos de otros autores, incorporando trozos más o menos amplios a nuestros artículos, así como el empleo profuso de la fotografía, siendo cerca de sesenta magníficas fotos las que aparecen. La maquetación es de Fran y aunque sé que es una frase tópica, no tengo palabras para expresarle mi agradecimiento por ese cariño y dedicación que pone a la hora de trabajar en nuestros proyectos, como dice Bertolt Brecht los que luchan toda la vida son los imprescindibles.
Espero que los amigos no nos dejen solos en Vejer y nos arropen en un acto como este, que para nosotros es tan importante. Como os podréis imaginar ya se está diciendo de todo, incluso hemos escuchado que gente frígida y sin principios morales argumenta que hemos colocado la presentación del libro a las ocho y media, porque resulta ideal para luego tomarnos unas cervezas con los amigos. ¡Las malas lenguas!

