Varias veces va a salir en esta sección Antequera, por el torcal, por los dólmenes… hoy por el pueblo, por la peña de los enamorados y por la famosa frase.
Dice Juan Eslava Galán en “1000 sitios que ver en España al menos una vez en la vida: “Antequera está estratégicamente situada en un cruce de caminos. Sus tierras son feraces, bien regadas; su vega, rica; su valle, extenso. El pueblo, de poco más de 30.000 habitantes, tiene veinte palacios, ocho conventos, media docena de iglesias y una colegiata….
El que la visita por vez primera debe combinar sabiamente el atractivo de su conjunto histórico con el de sus cuevas prehistóricas y sus bellezas naturales. Hay un palacio del siglo XVI, otro del XVII y otro del XVIII: el de los marqueses de la Peña de los Enamorados; la casa de los Pardo y el palacio del barón de Sabasona. También tres templos de mucho mérito: la colegiata de Santa María la Mayor, y las iglesias de San Juan Bautista y San Pedro.
Antes de entrar en Antequera, por la parte derecha, se va viendo la Peña de los Enamorados, montaña pelada que desde ciertos lugares presenta un perfil vagamente parecido al de una persona. Asegura la leyenda que la hija del alcaide moro de Archidona se fugó con un doncel cristiano que la había enamorado. Salieron tropas a perseguirlos y los fugitivos, comprendiendo que su captura era inevitable, se refugiaron en la peña y se suicidaron despeñándose desde su más alto risco…”
He pasado más de veinte veces con el autobús por esta peña camino de Granada con los alumnos de 2º de Bachillerato. Pues todas las veces he contado esta leyenda de frontera, que dicho sea de paso se repite en otros sitios. El comentario de los alumnos siempre es el mismo “yo no lo veo”, “Es un indio”, “veo dos caras”, “ ahora sí”… Pero todos terminan con el «!Qué romántico!». En España hay muchos sitios famosos por sus historias de amor, pero entre todos destacan los amantes de Teruel, “tonta ella, tonto él”, en los cuales nos detendremos próximamente.
Volviendo a Antequera, nos toca ahora fijarnos en su famoso sol. Salga el sol por Antequera es un dicho que se utiliza para expresar incertidumbre ante el resultado de alguna acción, pero determinación para llevarla a cabo a pesar de ello. Hay varias hipótesis sobre su origen. Los hay que defiende que fue dicha por los Reyes Católicos o por Zagal, el rey nazarí. Eslava Galán en el libro que estamos comentando la sitúa en otro contexto: ¿“Quién no se ha liado la manta a la cabeza alguna vez fiando algún asunto a que “salga el sol por Antequera”? Cuando en 1411 don Fernando el de Antequera, infante de Castilla, se lanzó al asalto de la ciudad, cruzó su rubicón personal, el arroyo de las Yeguas, diciendo: “¡Que nos salga el sol en Antequera y que sea lo que Dios quiera!”. La ciudad cayó y, efectivamente, el sol les salió allí”.
En Benalup-Casas Viejas también hay una frase hecha que expresa determinación y que se repite en momentos de dudas. Casas Viejas fue un pueblo formado por una población de aluvión proveniente de Medina y alrededores y de la sierra de Málaga y Cádiz que se caracterizan por su atrevimiento, por su osadía, por su necesidad de buscarse y enfrentarse a la vida. Hay una frase de Miguel Pavón, que todavía se dice mucho en el pueblo y que resume esta característica: “Pa’lante va Miguel Pavón”.
No obstante, su nieta Antonia Jesús Rojas Pavón cuenta que: “lo que me contaba mi abuelo era que cuando Franco venía a cazar a Las Lomas la guardia civil siempre lo buscaba para meterlo en el calabozo por miedo a que hiciera algo. Mi abuelo se iba al monte y dice que se ponía los zapatos lo de adelante, hacia atrás… Y así dice que los despistaba. Que decían : palante va Miguel Pavón.. Y la realidad es que mi abuelo iba en dirección contraria».
Tal y como sea, lo cierto es que esta sección me está produciendo calentamiento de cabeza, no sé si es forzar mucho la máquina, al personal no le interesa o se aburre. No obstante, yo voy a seguir con ella, «Pa,lante va Miguel Pavón» o «Que salga el sol por Antequera, quiera Dios o no quiera»






