Juan Moreno en la terraza de Ricardo, junto con Miguel El colono flanquean a  un Guardia Civil. Al fondo la cruz de los caídos. Son las fiestas del pueblo.
En la anterior entrada Juan Moreno le contaba a Mintz como se encontró la situación en Benalup de Sidonia al regresar de la Guerra Civil. Los cuatro adjetivos que repite Juan Moreno sobre la situación en Benalup de Sidonia en la postguerra (“mal, mal, mal, muy mal”) nos pueden hacer una idea de lo calamitosa de la situación.

Fue una época de miseria y pobreza generalizada, lacras que no afectaron a todos por igual, ya que los perdedores de la guerra, los humildes, los jornaleros, zapateros, hortelanos… fueron los que sufrieron las peores consecuencias de esta situación y fracaso económico. Así se lo cuenta a Mintz:
Juan Moreno.- Aquí  hubo una época que había mucha hambre en el año 41. Ni yo mismo encontraba con dinero para comer. En aquella fecha se pedía mucha limosna, no porque no había dinero sino porque no había nada de comprar, porque no había. Ni pan, ni aceite ni nada
J.M.- ¿cuántas comidas en aquella fecha?
Juan Moreno.-  Una y si acaso. Y por la noche cualquier cosa, dos plátanos, sin pan. O comprar higos pasados, de comer poco
J.M.- ¿Por qué pasó?
Juan Moreno.- Debido a la guerra, la escasez de comestibles
J.M.- Y hubo miedo aquí?
Juan Moreno.- Si había miedo. Aquí se han muerto muchos de hambre, hinchados. No comían y se hinchaban y se morían
J.M.- ¿Cuántos?
Juan Moreno.- Dos , no recuerdo los nombres
J.M.- ¿Tenían hijos?
Juan Moreno.- Si tenían hijos, pero como los hijos tampoco tenía porque no había
J.M. ¿Cuántos meses  estuvieron así?
Juan Moreno.- Al menos seis meses
J.M.- ¿Había trabajo?
Juan Moreno.- Había trabajo y dinero pero nada que comprar
La fotografía es de 1955, en la Alameda. En el centro Felix Rodrgríguez. Al fondo el bar de Alfonsito el de Pérez

Pero a las humillaciones de la pobreza hay que unirles la represión política. El rol que les tenían reservados los ganadores a los perdedores. Juan Moreno era uno de ellos, su participación en la guerra en la zona republicana y sus conocidas ideas izquierdistas hacían que fuera especialmente perseguido y vigilado. Nunca tuvo permiso de armas, pese al gran cazador que era. Y tuvo que esperar hasta 1982 para obtener el DNI. Pese a ello,  sus especiales dotes sociales, el reconocimiento de su alto nivel cultural y su afición a la caza le permitió integrarse en la sociedad benalupense oficiosa, no oficial. 

Jornada de caza con su amigo Feliciano Rodríguez. Felix fue el padrino de su hija Carmen. La tercera persona que aparece desconocemos su nombre.

Tenía mucho prestigio, era considerado ingenioso y culto. Sus grandes amigos eran cazadores que pertenecían a lo más granado de la sociedad benalupense, comerciantes, albañiles o funcionarios. Ellos le facilitaban la escopeta para cazar que las autoridades no le permitían tener. Pasaba inolvidables jornadas con Felix Rodríguez, el confitero, o con Andrés Cózar o con Nono Fernández cazando; su gran afición. En el imaginario colectivo de los que lo conocieron hablan de él como una persona muy interesante e instruida. Lo recuerdan sonriendo irónicamente con mirada lateral, el ojo extendido hacia arriba, la barbilla abajo y buscando a quien darle con el codo señalando… iguálico, iguálico… era su comentario típico cuando decía algo que sabía  que molestaba o sorprendía. 
Dice María Luisa Moreno López: «La foto es de 1967. Me la dio Jerónimo. A la derecha yo, una prima, Carla, mi hermana y una niña que yo cuidaba»


La caza siempre ha sido en esta zona muy importante. Para Juan Moreno, además de ayudar al sustento de su familia, le sirvió para integrarse en la sociedad benalupense, otros lo hicieron a través de la religión, pero ese instrumento no iba con sus ideas. Incluso lo critica, como se escucha en este audio.
Otra foto en las fiestas del pueblo en la terraza de Ricardo, Juan Moreno con un grupo de amigos.
La adaptación es un mecanismo de subsistencia, de supervivencia. Ya lo dijo Darwin en 1959: “Las especies que sobreviven no son las más fuertes ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”. Juan Moreno no tuvo más remedio que aclimatarse e integrarse en la nueva sociedad benalupense resultante del franquismo. No obstante, nunca renunció a sus ideas y la praxis de ellas. Se las ingenió para llevarlas, en parte, a la práctica, como veremos en el próximo post de esta serie.

Anterior Los pies de fotos de los sucesos. En 1936 y en el franquismo. 4
Siguiente Cuellos de botella

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: Juana Rosa Berbel.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a Webempresa que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad