La historia de este post empieza cuando en el Facebook de las fotos antiguos en uno de los hilos que yo pongo pidiendo colaboración, una mujer, desde Torrent,  escribe lo siguiente: María Ángeles Flor Cabeza: “Yo soy hija de Diego Flor y María la Meregilda y me acuerdo que desde pequeñita mi madre me cantaba una canción que se llama «gerineldo» y la tengo grabada en mi memoria y se la cantaba yo a mis hijos”.



Le pido que me envíe la canción al correo y lo hace a través del hijo. Me llega un texto manuscrito a mano y con algunas faltas de ortografía (no escribo esto con afán peyorativo, sino como comprobaran, todo lo contrario). Leo el romance y me quedo enganchado desde el principio. El tema central es el triunfo del amor pasional sobre las convicciones sociales, pero hay otros temas subyacentes como el de las relaciones prematrimoniales  o, la separación de los amantes y la fidelidad de ella que termina en recuentro o  la importancia, las madres solteras o la huella que deja el primer amor. Estos temas tan universales y, sobre todo, populares explican su éxito: ha estado circulando por España durante más de cuatro siglos. 




Pero lo que más me asombra es como este romance, desde la Edad Media ha ido pasando de generación en generación hasta la familia de Mari Ángeles, a la cual se lo enseñó su madre y ella se lo quiere dejar a sus hijos. El hecho de que me lo ponga en Facebook, lo escriba a mano y me lo mande a través del hijo (ella no controla eso del correo electrónico) denota que es consciente de la importancia que tiene, de la mina que atesora y por ello se siente orgullosa de saberlo y recordarlo hecho que la distingue de los demás. Pero este romance no ha llegado a ella a través de los libros, sino que ha sido por transmisión oral, de madres a hijas, como muy bien se encargar de destacar..




La historia de este post continua cuando me pongo a  investigar y compruebo que se trata de uno de los romances más famosos y estudiados de la literatura universal. Incluso Antonio Machado tiene un poema sobre él.  Gerineldo es un romance de los que Menéndez Pidal denomina romances carolingios, pues hunde sus raíces en los amores de Eginardo un camarero de Carlomagno, con Emma, la hija del emperador. Esta leyenda que surge en el centro de Europa se extiende por España, Portugal y Marruecos, también por el mundo árabe gracias a los sefarditas. Hay cerca de mil versiones, pero la que más difusión ha  tenido es la que añade como desenlace al Gerineldo el romance de La boda estorbada o la condesa, que como veremos es la versión que se sabe Mari Ángeles.  




Sobre esta versión doble de Gerinaldo y la boda estorbada o condesita dice Menéndez Pidal: “ Ninguna de las fusiones que se hicieron del romance de Gerineldo con otros (mes de mayo, Conde Olivos) tuvo tanta difusión como la que se hizo dándole por desenlace el tema de la Boda estorbada”  El romance se caracteriza por sus variantes, en cada lugar y momento aparece una nueva versión que refleja la mentalidad del que lo recita y la comunidad a la que pertenece.
La versión que me ha mandado Mari Ángeles Flor Cabeza tiene dos grandes partes, la primera corresponde al romance Gerineldo y la segunda al de la boda estorbada o condesita. 

Gerineldo, Gerineldo, 
mi caballero pulido, 
como eres mi criado 
te quieres casar conmigo?.
Quien te tuviera esta noche 
tres horas en mi castillo.
 A eso de la media noche 
Gerineldo en el castillo 
con zapatitos de seda 
para que no sea sentido. 
Lo ha cogido de la mano
 y en la cama lo ha metido
 y entre caricias y halagos 
se están quedando dormidos. 
Estamos en la introducción del romance;  la infanta y el paje rompiendo las convicciones sociales que impiden el amor entre dos personas de distinta clase social deciden casarse, pero antes pasan una noche juntos. Sigue la misma tradición que otras obras literarias como los amantes de Teruel, los de la peña de los enamorados (en este caso las diferencias eran étnicas y religiosas) o Romeo y Julieta.  Pero se añade una temática nueva, la de las relaciones prematrimoniales. Esta versión que aparece escrita por primera vez en el siglo XV introduce el debate sobre las relaciones sexuales antes del matrimonio, en una sociedad donde la vida cotidiana está totalmente controlada por la religión católica, que se opone taxativamente a ella. 

El rey como no duerme 
dio una vuelta al castillo, 
se ha encontrado a Gerineldo 
con su hijita dormido. 
Si yo mato a la princesa, 
mi reino será perdido 
y si mato a Gerineldo 
lo crie desde muy chico, 
pondré la espada por medio 
que me sirva de testigo. 
En la segunda parte del romance asistimos al desarrollo narrativo del suceso. Los jóvenes amantes son sorprendidos por el padre. Este ante el riesgo de perder su reino o su paje adoptado desde pequeño opta por “pondré la espada por medio”. Parece ser que la espada como testigo en el lecho actúa como símbolo jurídico del respeto hacia la virginidad, el rey impone su espada como expresión de un imposible deseo de proteger la virginidad de su hija, pero a la vez como una acusación y esa amenaza. 


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