Julio Rodríguez, denominado “el breve”, fue un ministro que estuvo muy poco tiempo en su cargo. Se cuenta que Franco lo llamó para explicarle la causa de su destitución, despidiéndolo con un consejo; “Tienes que hacer lo que yo hago, no meterte en política”. La anécdota sería más graciosa de lo que es, si el cambiar la trayectoria histórica de todo un país se entiende que eso no es política. Pero lo cierto es que la anécdota también refleja uno de los grandes éxitos de la labor política del régimen; la desideologización de la gran mayoría de la población española. En Benalup esa tendencia no solo se cumplió, sino que debido a sus circunstancias históricas (los Sucesos y la guerra civil), económicas (subdesarrollo) y políticas (dependencia de Medina) se radicalizó.
“Con el predominio de la apatía e indiferencia y con grandes niveles de ignorancia política; un fuerte componente autoritario quedará tras el fin del régimen como un poso amenazador para el funcionamiento del nuevo sistema democrático” Dice Jordi Gracia García, referiéndose a España en su globalidad.
Concluyo; con sus aspectos positivos, el desarrollo económico de los sesenta y setenta a través de las Lomas, por ejemplo, y sus aspectos negativos, la oficialización de la desigualdad y la imposición del miedo para guardar la viña, también, por ejemplo, Franco y su época fueron fundamentales para el devenir histórico de nuestro pueblo. Etapa y figura que debemos conocer para intentar comprender la actual. Y es que pienso que la distancia entre pasado, presente y futuro no es tanta como superficialmente puede parecer. Creo que no son compartimentos estancos, sino tres tonalidades de una misma variable que se llama tiempo; la materia de la que estamos hechos.
