En lo que hoy es la calle San Elías se ubicaban los edificios con más antiguedad de nuestro pueblo. Al inicio de la calle estaba situada una ermita, en donde hoy está la Iglesia, y al final se encontraba una venta, ambas funcionaban como elementos centrales de un poblamiento muy disperso y en torno a la cañada real que comunicaba Medina Sidonia y Algeciras. De ambas hablan las crónicas desde 1555. El pueblo se crea a principio del siglo XIX al hilo del proceso desamortizador. El 10 de octubre de 1822 cuatro familias son premiadas con 20 reales cada una por ser las primeras en establecerse. El dinero fue donado por el escritor Mr. La Chevardiere. Aunque la iniciativa fue boicoteada por la oligarquía ganadera asidonense, Casas Viejas se fue formando como población de aluvión, al mismo tiempo que crecía la demanda de jornaleros para los recién creados latifundios. Por ello, desde su inicio hasta la década de los setenta el tipo de vivienda dominante ha sido la choza de castañuela. Pero en el Centro, en torno a una explanada se van ubicando los edificios más importantes. La Iglesia, empieza a ser construida en 1915, en el lado oeste, en el opuesto, el cuartel de la Guardia Civil y la casa señorial de los Vela (luego pasará a la familia Sánchez), en el lado norte, la casa de los Alcantara, familia que hace de cantera para los alcaldes pedáneos hasta la segunda república. Al sur, la casa de los Espina. Empieza a contruirse sobre unos corralones en la dictadura de Primo de Rivera. Cuando llega la segunda república las obras se paralizan, pues se aduce que se ha usurpado terreno público. Con los muros a mitad de construcción tienen lugar los Sucesos de Casas Viejas, sirviendo ellos de parapeto para el asedio al cuartel de la Guardia Civil, por parte de los campesinos. A principios del franquismo se termina de construir este edificio.
La primera casa de de los Espina (sigue siendo en la actualidad propiedad de la familia) está situada en la calle San Francisco. Pese a la propiedad de esta casa, la familia Espina, en la década de los cuarenta, se construyó y se mudó a esta de la Alameda, construida por José Espina y Nicolasa García Vela cincuenta metros más arriba, junto al cuartel de la guardia civil. La razón de esta mudanza habría que buscarla en la inseguridad y miedo que creaban los secuestros de los maquis, abundantes y activos por la zona. Posteriormente, cuando se hizo la partición familiar de los bienes, esta propiedad le tocó en suerte a Pilar Espina y Pelayo, los cuales la vendieron a Don José Romero Bohollo en 1971. Fue por tanto, la residencia del alcalde pedáneo durante la última etapa del franquismo. Muy recientemente, la Alameda ha perdido parte de su valor añadido y uso residencial de alto rango, reteniendo la función de centro histórico y festivo, por ello se ha devaluado como zona urbanística residencial. En la actualidad esta señorial casa, por su porte y situación estratégica, además de testiga muda de los principales acontecimientos históricos del pueblo, se encuentra en venta.

