Extracto del artículo de José Luís Gutiérrez Molina. Este es uno de los seis artículos que componen el libro Viaje por el problema agrario. La Janda 1882-1982. Alternativas e hitos del movimiento campesino.

Casi nadie niega hoy el derecho a que los obreros se asocien en sindicatos y que éstos intervengan en la negociación de las condiciones de trabajo y salariales. Es cierto que hay empresas que ponen todas las trabas posibles para que el sindicalismo funcione. También que una parte importante del mundo sindical ha perdido su carácter reivindicativo y actúa más como gestor y “bombero” de los problemas que inevitablemente surgen entre patronos y trabajadores. Pero, en conjunto, la actividad sindical es considerada un derecho legítimo y reconocido por las leyes de los Estados. Sin embargo, no siempre fue así. Cuando, durante la segunda mitad del siglo XIX, comenzaron a aparecer las primeras sociedades obreras la oposición a su funcionamiento fue muy dura y sólo pudo ser vencida gracias a grandes esfuerzos y sacrificios que costaron la libertad y las vidas de muchos trabajadores.

Con el nombre de “La Mano Negra” nos referimos a los procesos que, en la primera mitad de la década de los ochenta del siglo XIX, con el pretexto de la existencia de una organización terrorista de ese nombre, pretendieron acabar con la creciente fuerza que estaba adquiriendo la FTRE en la provincia de Cádiz. Las primeras noticias de su existencia se remontan a 1882, cuando las autoridades afirmaron haber descubierto una agrupación criminal que quería derribar al Gobierno y asesinar a propietarios agrarios. El anuncio fue seguido por una ola de detenciones, por toda Andalucía, que terminaron en la instrucción de un importante número sumarios judiciales supuestamente destinados a depurar los delitos y asesinatos atribuidos a esa sociedad secreta.

Hoy día los estudiosos más rigurosos como Pantoja-Ramírez, Castro Alfín, Jacques Maurice, Clara J. Lida o Lily Litvak no tienen la menor duda de que la llamada “Mano Negra” no existió como tal y que se trató de un montaje urdido en altas instancias gubernamentales.
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