
El 3 de abril de 1979 se celebraron en toda España, por primera vez en más de cuarenta años, elecciones municipales. La primera legislatura en Benalup va a ser bastante compleja e inestable. Llegó a haber en esos cuatros años tres alcaldes. Los tres alcaldes socialistas de la primera legislatura eran denominados por el opositor Nicolas Velas “Conchi, Araña y Cortes”. En 1979 ganaron las elecciones municipales de Medina Sidonia los socialistas, aunque en la pedanía lo habían hecho los independientes de Nicolás Vela (la única vez que en la historia reciente no ganan en Benalup los socialistas), nombrando como alcalde a José Luís Pérez Ruíz, más conocido como “el Santo”. Éste dimitió en 1981, siendo sustituido por Benito Enrique, que estuvo muy poco tiempo en el cargo, siendo sustituido a su vez por Antonio Orellana. Antonio Orellana Bascuñana fue alcalde pedáneo de Benalup desde 1981 a 1983. El momento más tenso de su mandato fue el 12 de septiembre de 1982 cuando la Guardia Civil cargó contra los trabajadores del empleo comunitario, que habían cortado la carretera reivindicando los fondos necesarios para el empleo comunitario. Aunque el incidente no revistió gravedad, como consecuencia de la carga de la Guardia Civil hubo algún herido por pelotas de goma que tuvo que ser atendido en el hospital. Rápidamente la prensa, animada por algún desalmado local, sacó a la opinión pública el recuerdo de los Sucesos de Casas Viejas.
Todos pusimos nuestras esperanzas
en este nuevo ayuntamiento;
pero vaya si tiene castaña
la faena que nos están haciendo.
Estas gentes tienen vocación
por formar” tós” los días un follón.
A cuenta la «marcha verde,»
no vea la que liaron,
no se ponían de acuerdo
ni delante de un toro bravo.
Para colmo de desgracia
en Medina todos callan,
sólo algunos que forman
unas buenas pajarracas.
–¡Que no puede ser coño, que no puede ser!
–¡Que te calles, coño!
–y ¿alcalde que?
–‘Tate tranquilo, Vicente,
que ya van tres.
Sirva este artículo como reconocimiento a todos aquellos que ingresan en la actividad política para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos (la inmensísima mayoría de los políticos, según mi opinión), y en especial, a estos tres alcaldes que les tocó lidiar con toros muy bravos, en momentos muy duros y muy complejos, bajo circunstancias adversas, además.
