Obaba, película dirigida por Montxo Armendáriz sobre el libro Obabakoak, de Bernardo Atxaga cuenta varias historias del pasado a través de una foto colectiva. Estos veinte campesinos que posan en la sede de la CNT de Cádiz pueden ser otro vehículo perfecto para conocernos mejor.
El año pasado, por enero, en la inauguración de la Fundación Casas Viejas, Irene García, la diputada de Cultura, dio una conferencia sobre la represión en la guerra civil, y al hablar de Casas Viejas citó «camiones y camiones cargados de personas para darles el paseillo». Alguno de los que estábamos allí nos miramos y tácitamente consensuamos que el que le había escrito el discurso, había utilizado un tópico que se podía utilizar para Vejer, Arcos, Conil, Jerez o Cádiz…, pero no para Benalup. Aquí no murió nadie de esa forma en la guerra civil. Bueno, en la Yeguada Francisco Fernández que no quiso huir con Pepe Suarez y Juan Estudillo, el antiguo tesorero de la CNT que cuando le dijeron que venían los moros se suicidó tirándose a un pozo. El caso de Estudillo nos da la pista para averiguar que ocurrió con el resto. ¿Y los demás? ¿Aquí no hubo represalias como en la vecina Alcalá, Medina o Paterna?. El estudio pormenorizado de la fotografía y la localización de ellos nos permitirá resolver esta cuestión. Todos los que habían participado en los Sucesos y habían perdido huyen de Casas Viejas; la mayoría al frente republicano, otros a cortijos y campos escondidos donde no pudieran ser reconocidos. Consiguieron huir de la muerte, pero no de una segunda derrota. Derrota que a veces fue más trágica que la primera. Es, por tanto, esta fotografía la detención del tiempo de unos hombres que luego iban a estar muchos años encarcelados, escondidos -los topos-, refugiados en el campo -los maquis-, o en campos de concentración franceses. En definitiva, es una fotografía que nos permite entender como huyendo de lo que habían aprendido de la primera derrota, se encontraron con la segunda. Es el icono de Casas Viejas desde Casas Viejas. Por eso, me pareció muy bien que Paco Co la eligiera para las camisetas de los alumnos del viaje de estudios y que la Fundación la haya elegido para ilustrar el congreso «El mundo campesino en la España de los años treinta». Aunque en este caso tenga dos objeciones que hacer, que las expondré en próximos artículos.

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