Otra de las casas de la Alameda es la que se ubica en el ángulo SW del rectángulo. En la actualidad, este edificio alberga tres propiedades de los hermanos Sáchez Estudillo. Dos viviendas y una carpinteria. Esta casa de grandes dimensiones era propiedad de Sebastiana Rodríguez Pérez-Blanco, cuando se la alquiló a la Guardia Civil para que estableciera su cuartel allí, al precio de sesenta pesetas al mes. Eduardo de Guzmán describe así lo que vio en enero de 1933: «Dos calles en ángulo y una plaza
chiquita donde se alzan frente a frente la iglesia y el cuartel de la Guardia Civil. Es un poblado de marcado carácter africano…»Durante los Sucesos de Casas Viejas ocupó un lugar central en los hechos. Tuvo todo el protagonismo durante el primer acto, siendo atacado desde el lateral derecho, la tienda de Montiano, lo que hoy es el Tato, desde el frente, lo que hoy es la casa del Veterinario, y desde detrás. Todavía se puede observar, contando con la segura amabilidad y disponibilidad eterna de Catalina, el hueco de la alacena por donde las mujeres de los guardias huyeron del asedio. Así, mismo se pueden contemplar las escaleras que daban al segundo piso, uno de los pocos elementos que se conservan originales de la época. Posteriormente, se construye una nueva casa cuartel en la calle San Agustín, «la del barrio de los vikingos», y la hija de Sebastiana, Luisa Estudillo monta una tienda de comestibles. Más tarde, como hemos dicho, se segrega en tres partes, y la hija de Sebastiana, Catalina continua con la tienda familiar, hastas fechas muy recientes.
chiquita donde se alzan frente a frente la iglesia y el cuartel de la Guardia Civil. Es un poblado de marcado carácter africano…»Durante los Sucesos de Casas Viejas ocupó un lugar central en los hechos. Tuvo todo el protagonismo durante el primer acto, siendo atacado desde el lateral derecho, la tienda de Montiano, lo que hoy es el Tato, desde el frente, lo que hoy es la casa del Veterinario, y desde detrás. Todavía se puede observar, contando con la segura amabilidad y disponibilidad eterna de Catalina, el hueco de la alacena por donde las mujeres de los guardias huyeron del asedio. Así, mismo se pueden contemplar las escaleras que daban al segundo piso, uno de los pocos elementos que se conservan originales de la época. Posteriormente, se construye una nueva casa cuartel en la calle San Agustín, «la del barrio de los vikingos», y la hija de Sebastiana, Luisa Estudillo monta una tienda de comestibles. Más tarde, como hemos dicho, se segrega en tres partes, y la hija de Sebastiana, Catalina continua con la tienda familiar, hastas fechas muy recientes.

