Para un amigo ivestigador que fue investigado por querer investigar
Me manda un amigo un correo enviándome este enlace ttp://www.lavozdigital.es/cadiz/prensa/20080125/opinion/guardia-civil-sucesos-casas-20080125.html, con la muletilla «curioso enlace». Decido hacer la contestación pública a través de mi blog. Conozco bastante al historiador Jesús Núñez (me ayuda frencuentemente resolviéndome muchas dudas), con él hemos trabajado en diversos proyectos, estuvimos juntos viendo la obra de teatro y aunque se le podrían discutir algunos matices, sobre todo en los números, coincido plenamente con su artículo. Jesus es
historiador y como tal escribe dicho artículo, pero a mí no se me puede olvidar que pertenece a la guardia civil, aunque escriba como historiador y por tanto, me parece justo y necesario la defensa que hace de ella. Básicamente pienso: «es normal que defienda lo suyo». La siguiente pregunta que salta os la tenéis que hacer vosotros. Porque en esto de los Sucesos no solo la guardia civil ha sido maltratada historiográficamente o por los medios de comunicación. Las víctimas, sus descendientes, el pueblo lo han sido en una proporción que no quiero comparar. La matanza y lo ocurrido adquirió pronto tales dimensiones que los afectados quedaron en segundo plano, solo se recurría a ellos cuando hacía falta utilizarlos para intereses propios. En los distintos juicios a Rojas había frecuentes equivocaciones en los nombres de los muertos, se le condenó por alguno que había muerto diez horas antes que él llegara a Casas Viejas y no se le imputó por los ocho que estaban perfectamente controlados y noqueados, pese a las indicaciones de Artal de que se dejara el asalto para la mañana siguiente. Rojas estuvo menos tiempo en la cárcel que muchos de los campesinos que luchaban por sus ideas. E insisto en que no quiero hacer comparaciones. No constó oficialmente la muerte de los calcinados hasta bien entrada los años cuarenta, se enterraron en una fosa común en la zona profana del cementerio y hasta que no llegó la democracia no tuvieron una sepultura digna. Las familias de los implicados pasaron por situaciones muy
complicadas, algunos ni se pudieron sacar el carnet de identidad o el permiso de caza, a otros les cobraban más caro el autobus en Medina, por ejemplo. La guardia civil iba a las casas de los estudiantes si estos preguntaban a algun viejo anarquista por los sucesos para algún trabajo en el instituto de la capital. Luego y durante, la manipulación, la mentira, la especulación… Llega un hombre, zarandea a un pueblo, se va, no vuelve y lo único que deja es deudas a raudales. Sé de muchos que han hecho grandes películas o libros sobre este tema y que cuando se les llama para dar una charla, por ejemplo, siempre están ocupados. Conozco mucha gente que ha utilizado y sigue utilizando el nombre de Casas Viejas para vender mejor su producto. En este reciente 75 aniversario en el periódico de referencia de la progresía española, el País, (al que estoy suscrito) en la sección del Domingo, en un artículo central y con todo lujo tipográfico, el «catedratiquísimo» Santos Juliá, viene a decir que lo más trascendente de los Sucesos de Casas Viejas fue que sirvieron para derrotar a la coalición republicano-socialista. Se me ocurren muchas cosas más, pero el recuerdo de Miguel Hernández los nubla todos. Este poeta tiene una relación especial con Casas Viejas. Por su poema para la libertad o por sus estrofas en el polémico monolito o por la poesía con la que voy a cerrar este artículo:
Que salga del corazón
