Todos los que vivimos en Benalup sabemos que en este pueblo los coches de alta cilindrada son más abundantes que en otros pueblos de la comarca. Me ha parecido interesante buscarle las causas y para ello, como siempre, tenemos que bosquejar en nuestra historia. En los años sesenta se produjo la crisis de la agricultura tradicional, en base a la modernización de la agricultura encabezada por la transformación de las Lomas, la emigración y la construcción. De los tres pilares, el más importante y que continúa siéndolo es la construcción. Las duras condiciones de trabajo de la construcción y los elevados sueldos que perciben los trabajadores persisten en los tiempos presentes, siendo una de las características básicas de la economía benalupense. A las características generales del sector de la construcción (eventualidad, alto riesgo laboral, menor esperanza de vida de sus trabajadores, malas condiciones laborales, hipersensibilidad a las crisis…) se les une el hecho de que dichos puestos de trabajo se encuentran fuera de la localidad, con lo que la principal actividad económica de la localidad no crea o, si lo hace es de forma escasa, puestos de trabajo indirectos, asistiendo a un desarrollo exógeno. El número de vehículos existentes en el pueblo y la calidad de ellos es otra de las características asociadas a este monocultivo de la construcción y que continua hasta la actualidad. El 5 de Junio de 1976 Daniel Sueiro escribía en Triunfo un reportaje “Casas Viejas es Benalup de Sidonia” en el recogía las declaraciones del alcalde de ese momento D. José Romero Bohollo en el sentido de que Benalup era el segundo pueblo de la provincia con mayor número de vehículos en relación con sus habitantes. Con datos del instituto de estadística andaluz en 2006 se puede demostrar que somos el pueblo de la comarca que más matrículas hicimos relativamente hablando en ese año. Estos datos no están relacionados con el grado de desarrollo económico, pero sí con el trabajo en la construcción lejos del lugar de residencia, además de esa temprana edad con la que abandonan nuestros jóvenes los estudios, para conseguir dinero y cosas, coches de las primeras, de manera rápida y fácil. El trabajo a destajo, que está en la base de muchos coches rojos y azules, está también relacionado con este fenómeno. El trabajo a cuenta, aunque fue el blanco de todo el movimiento sindical ha persistido y como decía Hobswan significa el sobre esfuerzo que tienen que hacer algunos trabajadores para acceder a esa sociedad de consumo que es tan apetitosa. La salud y la calidad de vida lógicamente se resienten. Esperemos que sigamos con ese protagonismo en los coches (en las motos me da la impresión que también lo tenemos, pero no tengo datos), será señal inequivoca de que la crisis de la construcción que se otea en el horizonte y ya está en nuestras terrazas ha sido leve y pasajera. No por otra cosa.El carnaval, como anuario refleja todo lo que esta pasando. Dice Pepe «el colmena» en el libro de Mintz «Coplas de carnaval…» : «El carnaval es un periódico. Da las noticias de lo que ha ocurrido durante el año. Critica, comenta. Trata de política… de alguien que sufrió una cómica caída en la calle. Es todo eso. El carnaval está hecho por gente pobre. Quizás ataca fundamentalmente a las cabezas políticas en el poder, que no trabajan todo lo que deben, a los concejales, a los dirigentes, a cualquiera que hubiera hecho algo malo; y a cualquiera que hizo algo bueno se le canta con un pasodoble…» Este año, ahora que ha terminado el carnaval, aunque hemos echado de menos alguna chirigota, ha sido un buen curso, sobre todo por la consolidación de una cantera estupenda de autores. Así, los letristas han seguido reflejando las críticas, las sugerencias, las noticias, las ausencias o las preocupaciones del año. Para muestra un botón. La chirigota infantil Con el sueño a cuestas, que el año pasado iban de pollos, llevan este cuplé sobre la crisis de la construcción:

Que mala está la cosa
«pa» todos los albañiles
hay menos trabajo y venta
«pa» los que están por cuenta
no hay trabajo en el campo
ni tampoco en las industrias
como siga así la cosa
con este nuevo Gobierno
me «queo» en la cama durmiendo
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