La solución no puede pasar porque pidamos que el señor cultive. Con esta frase terminaba ayer el artículo de fondo que escribo diariamente en este blog. Soy de los que opinan que a los problemas que se plantean hay que ofrecerles al mismo tiempo algún tipo de alternativa. La construcción no podía, por mucho más tiempo, seguir siendo el monocultivo económico del pueblo, además de generar una expectativas y crecimiento que no pueden mantenerse continuadamente. Ya se sabe que si la bicicleta se para, se cae. Las señales son alarmantes, cada día nos cuentan que hay otra empresa benalupense de las construcción u otra cuadrilla de albañiles que están pasando problemas. Esto empieza a parecerse a la gota malaya. En la prensa ha salido que España será uno de los países desarrollados donde la desaceleración será más traumática. Evidentemente, dentro de España, Benalup será de las zonas más afectadas, ya que la construcción tenía un protagonismo mayor, aun si cabe, que en el resto del país. Creo que no hay que buscar culpables, fuera ya de las urgencias electorales, sino alternativas y atisbos de soluciones. Hay un cuento muy bonito para este caso. Dicen que encalló un barco y durante mucho tiempo no pasó nadie. El capitán empezó a temer
por la salud de la tripulación, pues el agua potable se había acabado. Los distintos S.O.S que enviaban eran respondidos por un incomprensible mensaje de «tirar los cubos al agua». Cuando a la semana siguiente llegó la cuadrilla de salvamento toda la tripulación había perecido deshidratada. No habían entendido que estaban encallados en un delta, en el seno de una corriente de agua dulce, la solución estaba dentro de ellos mismos, solo tenían que tirar los cubos al agua y beber. 
por la salud de la tripulación, pues el agua potable se había acabado. Los distintos S.O.S que enviaban eran respondidos por un incomprensible mensaje de «tirar los cubos al agua». Cuando a la semana siguiente llegó la cuadrilla de salvamento toda la tripulación había perecido deshidratada. No habían entendido que estaban encallados en un delta, en el seno de una corriente de agua dulce, la solución estaba dentro de ellos mismos, solo tenían que tirar los cubos al agua y beber. 
Las dos fotografías son de albañiles de los años sesenta, del libro La Tierra. He encontrado un sistema para poner todos los días una canción de fondo. Empiezo con el Unicornio Azul.

