«Casas Viejas es un pueblecito agregado al Municipio de Medinasidonia, del que dista cerca de 17 kilómetros.
Tiene 1.260 vecinos, que arrastran una vida miserable. El pueblo está situado en lo alto de un cerro. Ni la aldea ni el núcleo principal de población tienen ferrocarril; la estación más cerca está a 42 kilómetros del lugar de la tragedia. La líneas de comunicación son deficientísimas…Cerca de Casas Viejas está la gran laguna de la Janda. Y más cerca aún, ocupando íntegras todas las tierras de un valle ubérrimo, una finca inmensa del duque de Medinaceli. Diez y siete mil hectáreas en una sola mano, en tanto millares de campesinos no tienen suyo ni el trozo de tierra en que cavarse la fosa.
Casas Viejas se halla enclavada dentro del término de Medinasidonia, y en el centro de una extensión triangular, formada por dicha ciudad, Alcalá de los Gazules y Vejer de la Frontera, a una distancia aproximada de cada pueblo, entre unos diez y ocho a veinte kilómetros, y circundada por las dehesas de “las Yeguas”, “Las Mesas”, “Espartina”, “El Carrizuelo”, “Los Tejones” y “Majada Verde” y por los cortijos: “Rehuelga”, “El Torrijal”, “Los Albardones”, “Torrecilla”, Mesas de la Mediana” y “Malcocinado, donde está instalada la yeguada militar, propiedad del estado. Ocupan estas dehesas y cortijos una extensión de
Tiene 1.260 vecinos, que arrastran una vida miserable. El pueblo está situado en lo alto de un cerro. Ni la aldea ni el núcleo principal de población tienen ferrocarril; la estación más cerca está a 42 kilómetros del lugar de la tragedia. La líneas de comunicación son deficientísimas…Cerca de Casas Viejas está la gran laguna de la Janda. Y más cerca aún, ocupando íntegras todas las tierras de un valle ubérrimo, una finca inmensa del duque de Medinaceli. Diez y siete mil hectáreas en una sola mano, en tanto millares de campesinos no tienen suyo ni el trozo de tierra en que cavarse la fosa.
Casas Viejas se halla enclavada dentro del término de Medinasidonia, y en el centro de una extensión triangular, formada por dicha ciudad, Alcalá de los Gazules y Vejer de la Frontera, a una distancia aproximada de cada pueblo, entre unos diez y ocho a veinte kilómetros, y circundada por las dehesas de “las Yeguas”, “Las Mesas”, “Espartina”, “El Carrizuelo”, “Los Tejones” y “Majada Verde” y por los cortijos: “Rehuelga”, “El Torrijal”, “Los Albardones”, “Torrecilla”, Mesas de la Mediana” y “Malcocinado, donde está instalada la yeguada militar, propiedad del estado. Ocupan estas dehesas y cortijos una extensión de
16.000 hectáreas de terreno; 6.000 de ellas propias para labor, y 10.000 de monte, dedicadas al pastoreo del ganado; pudiéndose calcular en un tercio de las 6.000 las que actualmente se laborean, con lo que queda dicho que en tan inmensa extensión, 14.000 hectáreas sólo sirven a sus propietarios que no las fecundizan, para pasto de ganadería y coto de caza.” Diego R. Barbosa
Barbosa pone su acento en la descripción en la presencia de los latifundios y en la situación de aislamiento y marginación que se encuentra el pueblo. Es curioso el dato de que no existe ferrocarril a 45 kilómetros a la redonda. En Historia estudiamos como la evolución del mapa del ferrocarril es paralelo al de las áreas desarrolladas. Aquellas que lo poseen se modernizan y las que no lo tienen es señal de que no ha pasado la revolución económica por esa zona. Ahora son otros tiempos, pero seguimos sin tener ferrocarril, ni tantísimas hectáreas de término como habla Barbosa.
Barbosa pone su acento en la descripción en la presencia de los latifundios y en la situación de aislamiento y marginación que se encuentra el pueblo. Es curioso el dato de que no existe ferrocarril a 45 kilómetros a la redonda. En Historia estudiamos como la evolución del mapa del ferrocarril es paralelo al de las áreas desarrolladas. Aquellas que lo poseen se modernizan y las que no lo tienen es señal de que no ha pasado la revolución económica por esa zona. Ahora son otros tiempos, pero seguimos sin tener ferrocarril, ni tantísimas hectáreas de término como habla Barbosa.


