Escribe Eduardo de Guzmán en la Tierra el 20 de enero de 1933: “Noche cerrada ya cuando llegamos a Casas Viejas. Al coronar un cerro topamos con las primeras casas, casi ocultas tras las chumberas. Unas cuantas luces diseminadas por todo el pueblo: zonas enteras del mismo en la obscuridad. Avanzamos. La aldea está en una ladera del cerro. Dos calles principales en ángulo. Una plaza chiquita donde se alza, frente a frente, la iglesia y el cuartel de la Guardia Civil. Unas casuchas miserables que escalan las vertientes de la colina, escondidas entre matorrales y hierbajos.
Poblado de tipo africano. Tres o cuatro casas de dos pisos, otras muchas de uno solo; bastantes cabañas o chozas, viviendas de numerosos obreros, de familias enteras. Una sola habitación. En ella la cocina, los dormitorios. Todo. Cuatro paredes de piedra superpuestas sin argamasa y una techumbre de madera. Las edificaciones no guardan orden ninguno. Unas avanzan en determinada dirección; las del al lado, en otra. Algunas tienen delante una corraliza. Muchas salvo las que rodean la plaza, desaparecen tras la vegetación que crece esponteamente.
Veinte mil hectáreas viene a tener lo que se puede considerar el término de la aldea.”
Poblado de tipo africano. Tres o cuatro casas de dos pisos, otras muchas de uno solo; bastantes cabañas o chozas, viviendas de numerosos obreros, de familias enteras. Una sola habitación. En ella la cocina, los dormitorios. Todo. Cuatro paredes de piedra superpuestas sin argamasa y una techumbre de madera. Las edificaciones no guardan orden ninguno. Unas avanzan en determinada dirección; las del al lado, en otra. Algunas tienen delante una corraliza. Muchas salvo las que rodean la plaza, desaparecen tras la vegetación que crece esponteamente.
Veinte mil hectáreas viene a tener lo que se puede considerar el término de la aldea.”
Las dos calles principales de las que habla Eduardo de Guzmán son la calle Medina (hoy Independencia) y la calle San Juan. En ésta y en la Alameda se encontraba las casas de dos pisos. Ha llegado a mi poder (gracias Von Richthofen) una fotografía aérea de Benalup de 1956, a la primera conclusión que llegamos tras un breve análisis es que el crecimiento en veinte años ha sido muy escaso. Será a partir de la década de los sesenta, cuando el desarrollo urbano conquiste la parte llana de la mesa y comience su despegue hasta la actualidad. En un próximo artículo comentaré más profundamente estas fotos áereas referidas. Lo de las veinte mil hectáreas también merece una mención.
