La emigración rompió la tradicional y monótona sociedad rural benalupense. El campesino percibe el atraso y la miseria rural en contraposición a la riqueza y el desarrollo urbano, porque previamente ha interiorizado los valores urbanos. Los emigrantes optan por el modo de vida urbano; la familia de base ancha es sustituida por la familia nuclear, la economía familiar es eliminada por la economía individual, la inmovilidad y la permanencia es cambiada por la movilidad, frente al miedo por el cambio se opta por él y por sus consecuencias. Esta opción hacia el mundo urbano es tomada primero por lo que emigran, luego, lenta y progresivamente va a ser aceptada por el resto del pueblo. Esos cambios sociales vienen acompañados de los económicos, el monocultivo agrario va a ser sustituido lenta y progresivamente por la multifuncionalización económica. Es lo que los antropólogos denominan crisis del mundo rural en el que la emigración jugó un papel tan importante. A corto plazo ésta va a causar. La sangría demográfica fue importante, además de por el saldo migratorio negativo, por la ralentización de la tasa de natalidad ya que los que se fueron era la población más joven y dinámica. Ello también influyó en la estructura social y económica. Que se te marche aproximadamente un tercio de tu población y que esta sea el sector más joven y dinámico significa un gran impacto, de hecho hay poblaciones del interior de España, sobre todo en Castilla-León y Aragón que todavía no se han recuperado de ese hecho. No fue así en nuestro caso; las raíces creadas en medio de grandes dificultades soportaron el bache, pero las consecuencias negativas a corto plazo fueron inmensas. Se puede leer en Coplas de Carnaval y Sociedad Gaditana: » El tono de las canciones que se referían a la emigración rural no era de rabia, sino de desencanto. Una copla de Los Llorones empieza inocentemente, pero pronto se vuelve seria y dura:

Se está poniendo esta aldea
a estilo de capital
con estos bailes de moda
y el cine de Juan Román,
televisores modernos
para distraer obreros
y que no piensen en nada
que les perjudique a ellos.
España querida,
¿qué piensas con el obrero?
Si es que no siembran las tierras
tendremos que irnos todos al extranjero.»
La letra es de Antonio «Capita», padre y abuelo de grandes letristas de carnaval.
En la fotografía del libro La Tierra Miguel Romero se despide de sus hijos y sobrinos antes de marcharse a Madrid a trabajar en una fábrica.
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