¿Por qué empieza la población benalupense a emigrar a Torrent, y a otros lugares, hace ahora, aproximadamente, cincuenta años?. La primera causa que se esgrime sobre la emigración, las malas condiciones de vida en los lugares de partida, hay que matizarla. Estas condiciones no eran más malas que en décadas anteriores, más bien al contrario. Pero entraron a tener importancia otros factores de tipo psicológico, que en otros momentos no habían tenido relevancia alguna. Así comenzaron a aparecer en las familias necesidades que antes no existían, como la posibilidad de construir un futuro mejor para sus hijos que el pasado y presente que ellos estaban viviendo. El fatalismo (tengo que hacer otro artículo sobre esto) de los jornaleros en tierras latifundistas estaba interiorizado individual y colectivamente; la única forma que había de prosperar era huyendo de él. Pero todo esto no explica el éxodo rural ocurrido. En las zonas receptoras estaban ocurriendo grandes transformaciones que hacen demandar mano de obra barata. Es la teoría de los vasos comunicantes de la que hablan algunos geógrafos. Así las cosas, empieza un proceso que se inicia con la partida a tierras valencianas, que se va retroalimentando con el tiempo. El encuentro de trabajo asalariado hace que las
expectativas aumente y que amigos y familiares sigan a los primeros. Pero las dificultades aparecieron pronto, no fue un camino de rosas. Podremos leer en el libro «Coplas de carnaval y sociedad gaditana «La emigración es siempre dolorosa para los que aman su hogar, como cuenta una de las coplas de Los Llorones: Son muchos los emigrantes
que han salido de este pueblo,
unos para Barcelona
y otros para el extranjero;
otros se van a Bilbao
porque aquí están aburridos
y se vienen a los tres días
porque están lejos
sus hijos.
Un matrimonio de aquí
recién casados marcharon,
a ella no le agradó aquello
y enseguida regresaron.
Ella iba muy contenta
porque iba
a una capital,
y cuando se encontró allí
no paraba de llorar.
Le decía a su marido:
«aquí no quiero estar yo;
vámonos para Benalup
aunque sea de polizón.»
que han salido de este pueblo,
unos para Barcelona
y otros para el extranjero;
otros se van a Bilbao
porque aquí están aburridos
y se vienen a los tres días
porque están lejos
sus hijos.
Un matrimonio de aquí
recién casados marcharon,
a ella no le agradó aquello
y enseguida regresaron.
Ella iba muy contenta
porque iba
a una capital,
y cuando se encontró allí
no paraba de llorar.
Le decía a su marido:
«aquí no quiero estar yo;
vámonos para Benalup
aunque sea de polizón.»
Las dos fotografías son del libro de La Tierra. Una en Alemania, otra en Barcelona. No podríamos entender la situación actual, sin el sufrimiento y la incomprensión que sufrieron los que emigraron en los años sesenta.

