Decía mi abuela: «Lo que es menester es que Dios no nos mande lo que somos capaces de soportar». Me he acordado de esta cita ojeando el libro que me regalaron anoche «Los años del miedo« de Juan Eslava Galán, en el que el jienense reconstruye la vida de los españoles durante la posguerra (1939-1959). Empieza el libro con una espeluznante cita del Quijote: «El miedo que tienes te hace, Sancho, que ni veas ni oigas a derechas, porque uno de los efectos del miedo es perturbar los sentidos». Uno, que pasa por momentos sensibles, lo relaciona todo, me acuerdo de que entre las fotos que me acaba de enviar Carla, la hija de Mintz, hay varias del fielato y aprovecho lo que leo en el libro de Eslava Galán para montar un artículo de él. «En los accesos de pueblos y ciudades se instalan fielatos para reprimir el estraperlo y cobrar la tasa municipal que debe satisfacer cualquier producto de consumo introducido en el núcleo urbano.» Se lee en la página 95 del libro de Eslava Galán. Contextualicemos. «De todas las historias de la historia, la más triste, sin duda, la de España» escribía Jaime Gil de Biedma. Pues bien, de todos los periodos de nuestra triste historia el más duro, estoy convencido de ello, es la postguerra. Terminada la guerra civil, España está arruinada, económica, moral y políticamente. No llegó la paz, sino la victoria. Como optamos por los totalitarimos de derechas en la segunda guerra mundial nos encontramos totalmente aislados internacionalmente. A lo que hay que unirle la opción por la ideología fascista, (en un primer momento, luego nos adaptaríamos a los tiempos) que tiene sus bases en la supuesta fortaleza de España y en el falso planteamiento de que no necesitamos nada, ni nadie, para desarrollarnos como gran nación. «UNA, GRANDE Y LIBRE». Franco y los suyos diseñan así la justificación de la política autárquica (el chiste del loro y la lora) por la cual «la patria» se dispone a su desarrollo económico sin exportaciones e importaciones, sin ninguna relación con el exterior. “Desengáñese, Pemán, Europa está equivocada”, le decía Franco al poeta gaditano.
La primera fotografía es el estado actual del «punto» que había en la entrada norte al pueblo, hoy, enfrente del Colegio Padre Muriel. La segunda fotografía es de Mintz, de la década de los setenta, se trata de «el punto» que hay debajo del actual colegio Tajo de las Figuras
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