La vida cotidiana del Benalup de los sesenta estaba dominada por la moral nacional católica. Benalup más que franquista, era católico por decreto (frase prestada de un viejo amigo mío). Una moral que estaba inspirada en la Contrarreforma del siglo XVII (un ministro franquista declaró que: «la tradición nos trae la necesidad de clavarnos de nuevo en la vanguardia de la Contrarreforma, ese viejo destino español de aclarar con las luminarias del espíritu la amargura de las incertidumbres y de las noches») y que hasta la década de los setenta no empezaría a cambiar. El franquismo había roto con el conato de secularización que intentó la segunda república. De principios del franquismo era aquella circular sobre los baños en la playa: «Queda prohibido el uso de prendas de baño indecorosas, exigiendo que cubran pecho y espalda debidamente, además de que lleven faldas para las mujeres y pantalón de deporte para los hombres. Queda prohibida la permannecia en playas, clubes, bares, etc. Quedan prohibidos los baños de sol sinalbornoz. La autoridad gubernativa procederá a castigar a los infractores, haciéndose público el nombre de los corregidos». La asistencia a misa se convirtió en un indicador de buena conducta y rol social, (los jornaleros tenían que ir a misa los domingos, había fincas que pagaban por ello considerando ese tiempo dentro de la jornada laboral y otras que no), el rezo familiar del rosario, las procesiones, las adoraciones nocturnas, los ejercicios espirituales, las misiones, el boato y la espectacularidad nos recuerdan más al Barroco que a finales del siglo XX. La moral franquista se resume en dos objetivos o prioridades; reducir la continencia sexual y ocultar el cuerpo femenino. A algunos franquistas actuales que conozco dicen que eso era lo que menos le gustaba del
Caudillo. Con Franco se vuelve al pacto trono-altar. Terminada la guerra se depuró a los maestros y las bibliotecas, así como se abolieron las leyes de la República que optaban por otro tipo de sociedad. (aborto, divorcio y coeducación, por ejemplo). La Iglesia obtiene grandes beneficios de esta nueva situación, pero el régimen también obtiene pingües dividendos positivos, pues la legitimación que obtiene le va a permitir perpetuarse en el tiempo. La iglesia controlaba aspectos de la vida diaria como los bailes, las películas del cine, los baños de mar o la literatura. La española, además de besar de verdad, debe acceder recatada a las iglesias. La falda por debajo de las rodillas, medias, velo en la cabeza y mangas larga. Se confeccionan postizos para taparse los brazos al entrar en los templos. Lo mismo que sigue pasando ahora en las iglesias italianas. El control es total. Valga el ejemplo de la censura de las letras de carnaval en Benalup. Como dice Vizcaino Casas «todo organismo de con un mínimo de jurisdicción de mando se monta su propia censura«. No podemos olvidar que estamos ante una sociedad predominantemente agraria, y aunque en España empezó a cambiar en los sesenta, en el mundo rural, y por tanto, en Benalup ese proceso se ralentizó por la pérdida de sus elementos más dinámicos vía emigración y por los impedimentos que ponían las clases predominantes a perder sus privilegios. Sin embargo, a partir de la segunda mitad de la década de los setenta el proceso de secularización de la sociedad se aceleró de tal forma, que la comparación entre la sociedad laica de finales de los setenta y la nacional católica de principios de los sesenta sirve para ejemplificar el gran cambio que se produjo en la sociedad del tardo franquismo.
Caudillo. Con Franco se vuelve al pacto trono-altar. Terminada la guerra se depuró a los maestros y las bibliotecas, así como se abolieron las leyes de la República que optaban por otro tipo de sociedad. (aborto, divorcio y coeducación, por ejemplo). La Iglesia obtiene grandes beneficios de esta nueva situación, pero el régimen también obtiene pingües dividendos positivos, pues la legitimación que obtiene le va a permitir perpetuarse en el tiempo. La iglesia controlaba aspectos de la vida diaria como los bailes, las películas del cine, los baños de mar o la literatura. La española, además de besar de verdad, debe acceder recatada a las iglesias. La falda por debajo de las rodillas, medias, velo en la cabeza y mangas larga. Se confeccionan postizos para taparse los brazos al entrar en los templos. Lo mismo que sigue pasando ahora en las iglesias italianas. El control es total. Valga el ejemplo de la censura de las letras de carnaval en Benalup. Como dice Vizcaino Casas «todo organismo de con un mínimo de jurisdicción de mando se monta su propia censura«. No podemos olvidar que estamos ante una sociedad predominantemente agraria, y aunque en España empezó a cambiar en los sesenta, en el mundo rural, y por tanto, en Benalup ese proceso se ralentizó por la pérdida de sus elementos más dinámicos vía emigración y por los impedimentos que ponían las clases predominantes a perder sus privilegios. Sin embargo, a partir de la segunda mitad de la década de los setenta el proceso de secularización de la sociedad se aceleró de tal forma, que la comparación entre la sociedad laica de finales de los setenta y la nacional católica de principios de los sesenta sirve para ejemplificar el gran cambio que se produjo en la sociedad del tardo franquismo.