14-11-1932. Más sobre el torno de la madera
Se leyó una carta del pedáneo de Casas Viejas denunciando que se han asentado en el “Torno de la madera” propiedad de este Ayuntamiento, además del que anteriormente lo había hecho cinco individuos más; y al terminase la lectura hizo uso de la palabra el señor alcalde para comunicar que se había entrevistado con Francisco Rocha y como entendiera que expulsarlo y destruirle la choza que él había construido era causarle un perjuicio sin beneficio para nadie, proponía a la Corporación que, tendiendo en cuenta que aquel abrevadero no era utilizado por nadie, para el fin al que estaba construido y que reunía excelentes condiciones para ser cultivado por ser terreno de regadío, debiera arrendarse en cuatro parcelas a obreros agrícolas, vecinos de Casas Viejas, que además reúnan la condición de ser cabeza de familia, uno de los cuales podría ser el Francisco Rocha, con lo cual no solo se daba legalidad a su actual situación, sino que además obtenía el Ayuntamiento un ingreso. Y la Corporación, entendiendo aceptable esta proposición acordó en armonía con lo dicho por el Sr Alcalde fijando el precio del arrendamiento en veinte pesetas por fanega
.
Los colonos intentaron legalizar la ocupación mediante un arrendamiento colectivo, una especie de cooperativa para la explotación del terreno. Se intenta legalizar esa ocupación, pero en un primer intento no es admitido por el Ayuntamiento de Medina, como se observa en las actas de 21del 11-y 5del 12 del 32. En Agosto de 1938, con Franco ya en el poder, el Ayuntamiento ante una denuncia de la finca las Lomas se posiciona a favor de los colonos. Se puede leer en el acta de 12 de Agosto de 1938 «Segundo año triunfal»: «Dada cuenta, por el señor Alcalde de la situación en que se encuentran varios obreros vecinos de este término municipal (notese como en la segunda república se hablaba de Casas Viejas, abiertamente) que en 1932 roturaron arbitrariamente parte del aguadero del Torno de la Madera y con el riego del manantial de los Molinos de Cucarrete, han crado una riqueza forestal y horticola, con más de mil árboles y gran cantidad de plantas de huerta, el Ayluntamiento debidamente informado acordó que en lo que respecta a las facultades municipales y teniendo en cuenta la protección debida al trabajo y al fomento de las familias obrearas, dentro de las normas de justicia social , procede mantener a dicho obreros de la posesión en que se hallan por más de sies años, ya que esa riquezaq no puede ser destruida; que el terreno del torno de la madera, si bien es via pecuaria, resulta totalmente innecesaria, para el tránsito de ganados, desde hace más de treinta años, y que el uso de dichas aguas para el riego, no perjudica ningún derecho, puesto que ese agua debe morir, según documentos antiguos, en el terreno pantanoso llamado Soto, siendo por tanto, los obreros roturadores, los últimos que aprovechan dichas aguas, que no tienen otra salida natural» Otra acta del 30 de agosto de 1938 «Segundo año triunfal» ratifica lo acordado, especificando el nombre de los beneficiarios:
Don Manuel Fernández Gutiérrez 1 hectárea 76 áreas y 63 céntiáreas
» Francisco Rocha Cañestro 1 » 39 » y 87 «
» Antonio » » 1 » 2 » y 87 «
» Antonio Barberán Jiménez 1 » 87 » y 82 «
» Manuel Grimaldi Gallardo 1 » 47 » y 58 «
Haciendo constar finalmente que según documentos que se han escribido la porción de este último está embargada por el juzgado municipal de este Ciudad en virtud de demanda en reclamación de 825 pesetas presentada por Don Antonio Benítez Barbera, sindo depositario Judicial de la misma Don Antonio Barberán Jiménez y ocupante de dicha parcela a los efectos de cultivo D. Antonio Navarro Molero; y la Corporación ante estas manifestaciones del Sr. Alcalde acordarse por enterada.
Se trataba de una economía agraria en base a la explotación del huerto y de los animales, donde la agricultura y la ganadería de autosuficiencia tenía una gran importancia. Los excedentes producidos en los huertos y algunos productos de la ganadería propia (pollos, pavos, cerdos, vacas…) eran vendidos en Casas Viejas para completar la economía familiar.
Estas explotaciones en el antiguo abrevadero continuaron hasta los años sesenta, donde la crisis de la agricultura tradicional acabó con este tipo de economía. La expansión de dos grandes fincas cercanas; Las Lomas y Espartinas, con la ocupación de terrenos antes comunales, impidieron la explotación ganadera del entorno, con lo que las familias tuvieron que emigrar, algunas a Torrent, Cantarranas, otras a Casas Viejas. Sin terrenos para los animales no se podía vivir allí. El último en vender fue Manolín «el del torno». Este fenómeno que en Inglaterra había comenzado en el siglo XVIII con los «enclosures» (cercamientos) y en la mayoría de España en el siglo XIX con la desamortización, en Casas Viejas se ubica en la década de los sesenta. Por cierto, en la actualidad El torno de la madera es término municipal de Medina Sidonia.Y es un claro ejemplo de la evolución económica y política de nuestro entorno desde la segunda república hasta la actualidad, pasando por el primer y el segundo franquismo.
En la foto de Mintz Manolín Fernández, el ultimo que vendió su huerta en el torno de la madera.
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