Ha llegado a mis manos un folleto sobre las fiestas de 1980. Lo agradezco y lo publico. Estas fiestas hay que contextualizarlas para entenderlas. Las primeras elecciones municipales fueron en 1979. El pueblo ha conseguido quitarse de encima el calificativo de aldea, pero sigue siendo Benalup, de Sidonia, para que quede claro. El alcalde pedáneo es «el Santo», del PSOE. En el Ayuntamiento de Medina hay mayoría de concejales benalupenses, el PSOE con tres concejales más, además de Santo, (Conchi, Arantxa y Cortes, más Manolito la Rica), cuatro del grupo de Nicolás Vela (él, Fornet, Paquichi y Pepin Gómez), más Leonardo Ruíz, por UCD. Pero estamos en una partidocracia y manda
Medina. El programa de fiestas es para recrearse en él, releerlo y entenderlo (te lo puedes descargar y ampliarlo). Me llama la atención la cabalgata con las Reinas ( desde el siguiente año Figuras), los espectáculos taurinos, la presencia del futbito, las actividades infantiles y, sobre todo, la presencia de Arévalo y Felipe Campuzano. Tambien actuaron el grupo rociero local AIRES DEL TAJO, del que además de Pepino, Marín o Paquirri formaba parte el todo terreno de Manolo Rehuelga. El programa hay que valorarlo a la luz de las circusntancias históricas. Medina daba poco, pero aquí se hacían encajes de bolillos. Muchas ganas y mucha osadía. Aquello de no vamos a estar en la cárcel y asustados se convirtió en ley no escrita. Aunque pronto se acabaría la diversión. Lo mismo que el año anterior había comenzado el Marathón en la Alameda y esta se
había convertido del pueblo, también se trasladan las fiestas del centro histórico a la parte alta del pueblo, con la consiguiente oposición y ataque de «cojones» de las fuerzas fácticas. Los enfrentamientos políticos inter e intra estaban al orden del día. Habia de todo, menos rutina. Estamos en la época de la creación del marathón, concurso de cante flamenco, reactivación del proceso de Segregación o del carnaval. No había un control omnipodo, Medina seguía estando muy lejos. El protagonismo de la sociedad civil dominaba la escena. Faltaba experiencia y sobraba ilusión, a veces, se intentó que el fin justificara los medios, pero, las ganas de hacer y ser, durante más de cuarenta años reprimidas, se manifestaron en todas las actividades del pueblo. La feria de Santiago y Santa Ana no podía ser menos.
